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Mélenchon se convierte en la promesa de la izquierda francesa. Maxime Guillet

Ni los medios de comunicación franceses, ni sus competidores en la carrera al Elíseo, ni siquiera los propios militantes del Frente de Izquierdas, que aglutina a varios partidos de izquierda como el Partido Comunista Francés (PCF), Izquierda Unitaria o el Partido de Izquierda, se esperaban unos sondeos tan alentadores para la candidatura de Jean-Luc Mélenchon.

Ya se le considera el ‘tercer hombre’ de las presidenciales francesas cuya primera vuelta será el 22 de abril. A menos de diez días de esta cita electoral, tan importante en el sistema de la V República Francesa por el poder que otorga a su presidente, Mélenchon pasa en todos los sondeos la barrera del 15% de los sufragios –detrás del socialista François Hollande y del presidente Nicolas Sarkozy, quienes rozan el 30%– cuando hace tan solo unos meses le daban un escaso 8%.

Los avisos de Sarkozy de que se vea reproducida en Francia una situación parecida a la de España en el caso de que gane el partido socialista, o el discurso aparentemente ‘antisistema’ –pero a todas luces xenófobo– de la candidata del Frente Nacional Marine Le Pen no han impedido el continuo ascenso del Frente de Izquierdas.

Mélenchon, un buen orador

Mélenchon que fue profesor de francés y periodista, militante ex trotskista y ex socialista, se convirtió en ministro de Educación en el Gobierno de la Izquierda Plural liderado por Lionel Jospin entre 1997 y 2002, y ha demostrado durante esta campaña electoral ser un gran orador.

En todos los mítines ha conseguido que los asistentes vibren cuando el candidato elogia la Revolución Francesa, la Comuna de París, al líder socialista y fundador del periódico L’Humanité, Jean Jaurès, el Frente Popular o la Resistencia frente a la ocupación nazi. Sus entrevistas en radio y televisión también han sido muy seguidas. Sus competidores en las presidenciales francesas han tenido que reconocer el talento y poder de convocatoria de su adversario.

En el mitin que celebró en Toulouse el pasado 5 de abril en la Plaza del Capitolio, Mélechon congregó amás de 60.000 personas y durante su alocución se dirigió en castellano a los emigrantes españoles, la mayoría exiliados políticos, exaltando la República española. Su discurso volvió a encandilar a los asistentes. Tres semanas antes, el 18 de marzo (aniversario de La Comuna), en la mítica plaza de la Bastilla de París, el candidato del Frente de Izquierdas reunió a unas 120.000 personas tras una marcha que transcurrió por los antiguos barrios revolucionarios de la capital. En Clermont-Ferrand, Lille y otras ciudades, Mélenchon ha sido arropado masivamente y ha llenado pabellones y plazas, pero la magnitud del “fenómeno Mélenchon†no puede reducirse únicamente a sus dotes de tribuno.

Un recorrido social y político

Su candidatura es el resultado de un largo proceso social y político. Ya en 2005, cuando Francia votó “No†al proyecto de Tratado Constitucional para la UE, la sorpresa fue grande para quién no había seguido con atención el debate interno de la izquierda francesa sobre el carácter ultraliberal de dicho proyecto.

Aunque el PCF y los diversos partidos trotskistas promovieron la creación de “colectivos unitarios por el No†, el Partido Socialista estaba dividido y convocó un referéndum interno donde el “No†ganó, aunque luego decidiera pasar por alto la opinión de sus militantes y llamar a votar a favor del texto.

En las presidenciales de 2007, el PCF propuso una candidatura unitaria, pero fracasó. Nicolas Sarzkozy acabó ganando los comicios y se abrió el debate interno en el Partido Socialista. Pero ese debate condujo en 2008 a la salida de la formación de parte de su ala izquierda, en la cual estaba Mélenchon. Consciente del espacio por cubrir entre el partido socialista y el comunista, creó ese mismo año el Partido de la Izquierda, al que el PCF llamó poco después para concurrir juntos a las elecciones europeas de 2009. Pronto se unieron al Frente de Izquierdas varias formaciones minoritarias que eligieron a Mélenchon como su candidato.

El éxito del Frente de Izquierdas se debe tanto al carisma de su candidato –las elecciones presidenciales tienen un fuerte carácter personalista– como al peso creciente de las ideas antiliberales en la sociedad francesa.

Esto unido a que el candidato sintoniza con las reivindicaciones de los movimientos sociales y una campaña que cuenta con el apoyo activo de los militantes del PCF (cerca de 130.000) y los del Partido de la Izquierda (más de 10.000). Un indicador de ese éxito es el libro editado con el programa del Frente de Izquierdas: L’Humain d’Abord (Lo humano primero), del que se han vendido más de 300.000 ejemplares, en contraposición al lema del Frente Nacional “los franceses primero†.

Crisis y valores de la República

La crisis ha pasado factura a una amplia franja de la sociedad y está minando lo que los franceses consideran los “valores fundamentales de la República†. Los pensionistas se han empobrecido y los obreros sufren las deslocalizaciones de sus empresas y despidos dentro de la política de recortes aplicada por Sarkozy. Los jóvenes se ven abocados a la precariedad.

La tasa de desempleo en Francia alcanza al 10% de la población activa y según los últimos sondeos, un 40% de los trabajadores cree que su puesto peligra. Además, estos años ha aumentado la estigmatización hacia las personas inmigrantes.

Mélenchon también ha manifestado públicamente su admiración hacia los procesos de transformación en Latinoamérica y ha afirmado que Chávez, Lula o Correa han inspirado su compromiso político. Tras el 22 de abril, Mélenchon venderá caro su apoyo a Hollande el próximo 6 de mayo, si es que el socialista, como todo apunta, forma parte del dúo de la segunda vuelta. También hay que estar atentos a lo que suceda en las elecciones legislativas del 10 y 17 de junio, pues están destinadas a renovar la Asamblea Nacional, así como a las movilizaciones sociales. Los carteles del Frente de Izquierdas lo dicen claro: ¡Tomad el poder!

Algunas propuestas del programa electoral del Frente de Izquierdas

Hacia la construcción de la VI República francesa

La transformación social es uno de los ejes centrales del programa del Frente de Izquierdas. Recogiendo lo mejor de la tradición revolucionaria francesa, el programa propone dotar al país de una nueva constitución en la que los derechos a libertad e igualdad, así como los principios de laicidad y fraternidad no se vulneren. El control de los cargos electos y la creación de los cauces para la participación política son algunos de los nuevos mecanismos que propone.

Otro modelo productivo bajo principios ecológicos

Se propone dejar atrás el modelo productivo capitalista actual que rige en las economías francesa y europea, en el que las ganancias a corto plazo son el objetivo. Mélenchon defiende en el programa la reapropiación pública en sectores como el energético y del agua, la apuesta por las energías alternativas, el desarrollo de una agricultura respetuosa con el medioambiente y la sumisión política a criterios ecológicos, sociales y democráticos.

Por el derecho al trabajo y contra la precariedad

El Frente de Izquierdas propone nuevos derechos para los y las trabajadoras en las decisiones y el funcionamiento de las empresas, el derecho al acceso al trabajo y la formación, la vuelta a las 35 horas laborales y la jubilación a los 60 años. También se pide que el salario mínimo sea de 1.700 euros, pasar a los 800.000 interinos a funcionarios, una moratoria sobre los alquileres y fijar un sueldo máximo en todas las empresas con un techo de 360.000 euros al año.

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¿Segunda Revolución francesa? Colectivo Prometeo

En los últimos meses se está produciendo en Francia un fenómeno electoral sin precedentes. Durante la precampaña y la campaña de las elecciones presidenciales del 22 de Abril se está desarrollando lo que muchos observadores califican como una gran “revolución social†, articulada fundamentalmente alrededor del “Front de gauche†, coalición de Izquierdas compuesta por el Partido de Izquierdas, Izquierda Unitaria, Federación por una Alternativa Social y Ecológica, Movimiento 35 Rojo y Verde, y el Partido Comunista, con el apoyo de colectivos como el sindicato CGT y ATTAC. En todas las grandes ciudades y cientos de pueblos se han creado espontáneamente “comités ciudadanos†de apoyo a dicha candidatura y se están consiguiendo movilizaciones nunca vistas: 120.000 personas en un mitin en la Bastilla en París, 70.000 en Toulouse, 40.000 en Lille, 120.000 en Marseille y se espera un gran desbordamiento en el mitin final del 20 en Paris. Se están vendiendo cientos de miles de ejemplares del Programa Electoral y a pesar de la poca cobertura de los medios de “información†(en España apenas se ha citado de refilón en algún periódico), el fenómeno “Mélenchon†(candidato a la presidencia) está atrayendo la mayor parte del debate electoral entre la población, y todas las encuestas oficiales lo sitúan en 3ª posición.

Jean-Luc Mélenchon fue ministro en el gobierno del Socialista Jospin, del que dimitió por desacuerdos con las políticas neoliberales que estaba aplicando, creando un “Partido de la Izquierda†. Desde entonces ha planteado con claridad un programa claramente anticapitalista y la necesidad de una revolución ciudadana que mediante una asamblea constituyente traiga a Francia la VI República, que tenga como eje el Ser Humano. Tesis y propuestas claramente expuestas en el libro que escribió a finales de 2010 y del que se han multiplicado las ediciones y vendido varios cientos de miles de ejemplares: “Qu’ils s’en aillent tous†(Que se vayan todos), con el subtítulo “Vite, la Révolution citoyenne†(Rápido, la revolución ciudadana). Los mensajes objetivos son claros, transparentes y fácilmente entendibles: - Prioridad al empleo y no a las ganancias (plan nacional de reintroducción de las producciones deslocalizadas, 35 horas semanales ); - contra el cambio climático planificación ecológica (nuevos campos de trabajo en transportes en común y energía renovable); - aumentar los salarios no los accionistas( Salario Mínimo 1.700€, salario máximo en cada empresa, ingresos máximos nacionales); - poder para el pueblo y no para las finanzas(verdadera tasa sobre las transacciones financieras, polo financiero público); - contra los privilegios de la oligarquía la VI República (Asamblea Constituyente, generalización y defensa de la laicidad, derecho de veto de los trabajadores sobre los despidos) ; - servicios públicos en todas partes y para todos (restablecimiento de todos los puestos públicos suprimidos, escuela obligatoria de 3 a 18 años, polo público de energía); - no a la Europa liberal (romper los acuerdos de Lisboa, poner fin a la independencia del Banco Central Europeo, desobedecer las directivas de liberalización de los servicios públicos, rechazar la libre circulación de mercancías y capitales) …

Todo esto explicado didácticamente en los mítines multitudinarios, desvelando las causas y los culpables de la situación y proponiendo con medidas y cifras las soluciones, perfectamente posibles en el 5º país más rico del mundo, cuando algunas de ellas se están aplicando en países latinoamericanos, como Ecuador, Bolivia o Venezuela, con muchos menos recursos. Todo depende de la ciudadanía, a la que lanza una advertencia clara: “Si vous faites les moutons, vous serez tondus†(si os hacéis los borregos, seréis esquilados).

¿Podrá esta ola social tener la suficiente fuerza para conseguir esa revolución ciudadana que arrebate el poder al “monarca presidencial†o al “rey dinero†? ¿Se producirá ese asalto al antiguo régimen de los “patronos supercaros†y de los “hechiceros de la pasta†que convierten lo humano en mercancía y vampirizan las empresas? ¿Acabarán con los “barones de los media†que han borrado al pueblo y sus voces de las pantallas? Para que esto se produzca, toda esa gente, la inmensa mayoría de la población, tiene que saber “qué hacer y porqué†. Por eso se presenta el “croquis†, el programa que lo explica.

Seguramente no se podrá conseguir este vuelco social tan espectacular en los dos meses previos a unas elecciones presidenciales, teniendo en frente a todos los poderes reales, pero esta campaña puede conseguir unos buenos resultados electorales que obliguen a L’Hollande a girar a su izquierda. Y lo más importante, la organización ciudadana alrededor de este Plan debe seguir funcionando en red en toda Francia, concienciando progresivamente a su alrededor, lo que permitirá unos aún mejores resultados en las elecciones legislativas del otoño. Y desde luego, puede y debería ser un buen ejemplo a adaptar en el resto de países europeos.

http://www.rebelion.org/noticia.php...



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