Esquerra Unida Els Verds Ajuntament d’Aldaia

Rescate a la ciudadanía. Rafael Silva

Vivimos una época tremendamente convulsa, donde parece ser que los Gobiernos legítimos de los Estados (aunque hay algunos que no son nada legítimos), unidos a las grandes Instituciones nacionales e internacionales, se alían en una especia de guerra, de lucha sin cuartel contra la ciudadanía, contra la clase trabajadora, en una serie de ataques sin precedentes, que son la expresión del capitalismo más puro y duro, más brutal y despiadado.

Asistimos con total impotencia a un contexto nacional e internacional cada vez más desilusionante, cada vez más desesperanzador, con unos niveles de desempleo trágicos para una gran cantidad de la población, con una caída del consumo tremenda, con un desplome de la economía en su conjunto, con una progresiva privatización de los servicios públicos, con un paulatino desmontaje de todos los derechos sociales y laborales conquistados desde mucho tiempo atrás, con unos niveles de corrupción alarmantes, y con el lógico sentimiento de desapego de la ciudadanía hacia la clase política en general.

Y la pregunta es bien sencilla: ¿Por qué no se rescata a la ciudadanía? Si se rescata a los Bancos, que son además los que han provocado la crisis con sus prácticas financieras ilícitas, ¿por qué no se rescata a la gente? ¿Acaso preocupan más los Bancos, su saneamiento, su poder, sus balances, sus fusiones, más que la ciudadanía de un país? ¿Acaso sostienen los Bancos a los Estados más que la clase trabajadora? ¿Pueden caer las personas y no las Instituciones? ¿Pueden caer las familias y no las grandes empresas? El neoliberalismo parece haber llegado a su grado más fanático, al desatino total.

Más bien al contrario, parece que los Bancos lo que están haciendo es hundir todavía más a los Estados, mientras los sacrificios se les piden a las personas, a las familias y a las pequeñas y medianas empresas. Más aún, contemplamos con estupefacción cómo el Estado a todos los niveles se está convirtiendo a los usos y costumbres de una empresa privada, que es capaz de abandonar a su suerte a los ciudadanos, y dejarlos desprotegidos de sus derechos más básicos.

Pero no se dan cuenta de que es la clase trabajadora la que realmente sostiene la economía, la que mediante su capacidad de consumo, incide en el ciclo de la economía global, tanto a nivel micro como macroeconómico. Luego por tanto, tan importante es que un Banco o una empresa funcionen bien, como que los ciudadanos tengan un poder adquisitivo lo suficientemente digno como para que les permita invertir y consumir en dicha economía. Al final, todo es un ciclo cerrado, y creo que no hay que ser ningún experto economista para darse cuenta de esto, sólo hay que tener un poco de sentido común.

A nivel europeo, los Bancos tienen "barra libre" (en expresión de Alberto Garzón) en el Banco Central Europeo (BCE), pudiendo acceder a condiciones crediticias muy favorables, mucho más que cualquier Estado, que cualquier empresa, que cualquier familia. Préstamos que luego no hacen fluir a la economía productiva, sino que siguen aprovechando para la especulación, y para seguir sangrando a los Estados, al exigirles unos cada vez más elevados intereses a su deuda pública. Todo un sistema completamente perverso y aberrante, que es bien visto y permitido, como decíamos al comienzo, por todas las Instituciones y Organismos.

Y mientras tanto, nuestros gobernantes nos anucian nuevas épocas de crisis y de recesión, de paro galopante y de involución de la economía, cuando tenemos ya más de 5 millones de personas en desempleo. Mientras el paro registrado alcanza cotas desconocidas desde que existen estos datos, el Gobierno del Partido Popular está más preocupado en dar dinero a la Banca, en sanear sus "activos tóxicos" (cuando ellos mismos son los que se han metido en ese fango), y en fusionar unas entidades con otras, para que vayan quedando menos, pero con más poder...y yo me vuelvo a preguntar: ¿Por qué no se rescata a la ciudadanía?

El rescate al ciudadano sería igual de simple que el rescate a la Banca, y para la Banca lo han hecho ya varias veces, y muy bien: se preparan unos cuantos miles de millones de euros, y se invierten en empleo público, y en inyectarlo a las pequeñas empresas, a los autónomos y a las familias, además de en la prestación por desempleo digna e indefinida, hasta que los demandantes encuentren trabajo. Así de simple.

La conclusión es bien sencilla: la preocupación por el empleo no es tal, no existe, no es prioritaria, pues de todas las medidas que se toman, ninguna de ellas está encaminada a reactivar la economía real, la economía productiva, aquélla que incide en los bolsillos de la gente, de las familias, de los jóvenes, de las mujeres, de los parados de larga duración...Y con respecto a la Reforma Laboral, la última del PSOE fue un completo fracaso, y la que acaba de presentar el gobierno del PP incide en la precariedad de condiciones y de derechos de los trabajadores.

Tanto hablar de la confianza de los mercados, de los que nos prestan el dinero...¿pero dónde queda la confianza de la gente, de las personas? Los mercados no son los que han puesto en el Gobierno al Partido Popular, o pusieron antes al PSOE, lo han puesto los ciudadanos con su voto, y a ellos, a todo ellos se deben. O bien, tanta obsesión con el déficit...¿algún político de los que nos gobiernan se ha preguntado cuánto le importa el déficit a un parado? Seguramente un carajo, porque lo que le importa es que no tiene trabajo, que no puede tener ingresos para mantenerse, para sostener a su familia, para afrontar sus proyectos, para realizarse profesionalmente.

Y desde la ciudadanía de a pie, desde la gente de la calle, nos preguntamos: ¿Cuántos millones de parados son necesarios, cuánta gente desesperada y sin recursos tiene que haber, cuánto sufrimiento se tiene que dar, para que nuestros responsables políticos actúen en consecuencia, y hagan alarde de un mínimo de sensibilidad social, de un mínimo de respeto hacia las personas, hacia los votantes, hacia la ciudadanía en general? Así que dado el panorama, creo que lo más inteligente es comenzar a manifestarse indefinidamente, tanto los parados como los ocupados, en todas las plazas de nuestras ciudades y pueblos, bajo el lema: "YO TAMBIÉN QUIERO QUE ME RESCATEN".

http://rafaelsilva.over-blog.es/art...



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