Esquerra Unida Els Verds Ajuntament d’Aldaia

El PCE e IU. Reflexiones de un militante

Santiago Gómez Crespo

Como muy bien indicaba Engels en su Prefacio a la Guerra Campesina en Alemania de 1870, el partido no debe luchar solo, sino que debe buscarse aliados entre los pequeños burgueses, los pequeños campesinos, los obreros agrícolas y por supuesto entre el proletariado reformista sin conciencia de clase. Por eso hace más de veinte años este creó Izquierda Unida para intentar agrupar a todas las fuerzas proletarias y progresistas, incluidas las no marxistas, y desde entonces el problema de cómo orientarla y dirigirla ha sido una preocupación permanente en este.

Tal como indican Marx y Engels en El Manifiesto Comunista “Los comunistas no forman un partido distinto, enfrentado a los demás partidos obreros. No tienen intereses propios que se distingan de los intereses generales del proletariado. No profesan principios especiales, con los que aspiren a modelar el movimiento proletario.†Los comunistas somos parte del proletariado, colaboramos con el resto de la clase obrera, luchamos codo a codo con los demás trabajadores y nuestra aspiración también es mejorar las condiciones económicas y materiales de la clase explotada.

¿Entonces en qué nos diferenciamos los comunistas del resto del proletariado? Marx y Engels lo explican de esta forma: “Los comunistas son pues, en la práctica, la parte más decidida de la totalidad del movimiento obrero, la que siempre lo impulsa hacia adelante. En la teoría, aventajan a las grandes masas del proletariado en su clara visión de las condiciones, la marcha y los resultados generales a los que ha de abocar el movimiento proletario.†. En la práctica somos la vanguardia del proletariado, porque en la teoría también somos su vanguardia. Gracias al marxismo hemos conseguido comprender el rumbo de la historia. Mediante el materialismo histórico comprendemos los engranajes de la verdad oficial y el pensamiento único de nuestros explotadores y no nos dejamos engañar mediante el derecho burgués, la libertad burguesa, la propiedad burguesa, la religión burguesa, los derechos humanos burgueses y en general por todo el entramado ideológico burgués. El socialismo científico descubierto por Marx y Engels nos aleja de posiciones reformistas o utópicas esgrimidas por otros sectores del proletariado con mucho menos nivel teórico e impide que se nos pueda engañar con los argumentos de la ideología de nuestros explotadores.

“El objetivo inmediato de los comunistas es idéntico al que persiguen los demás partidos proletarios en general: formar la conciencia de clase del proletariado, derrocar el régimen de la burguesía y llevar al proletariado a la conquista del poder.†, tal como indican Marx y Engles. Para liberar al proletariado de su opresión de clase es necesario crear conciencia de clase entre los trabajadores, mostrarles la explotación de la que son objeto y organizarlos política y laboralmente. Y para esto es necesario trabajar dentro del proletariado. Los comunistas tenemos que realizar nuestra labor entre las masas y muy especialmente entre los obreros con menor conciencia de clase, tal como indica Lenin en El Izquierdismo Enfermedad Infantil del Comunismo: “Y tal es precisamente la necedad que cometen los comunistas alemanes "de izquierda", los cuales deducen del carácter reaccionario y contrarrevolucionario de los cabecillas de los sindicatos la conclusión de la necesidad de. . . ¡¡salir de los sindicatos!!, de ¡¡renunciar a trabajar en los mismos!! y de ¡¡crear nuevas formas de organización obrera i n v e n t a d a s por ellos!! Es ésta una estupidez tan imperdonable que equivale al mejor servicio prestado a la burguesía por los comunistas. Porque nuestros mencheviques, como todos los líderes sindicales oportunistas, socialchovinistas y kautskianos, no son más que "agentes de la burguesía en el movimiento obrero"…No actuar en el seno de los sindicatos reaccionarios, significa abandonar a las masas obreras insuficientemente desarrolladas o atrasadas, a la influencia de los líderes reaccionarios, de los agentes de la burguesía, de los obreros aristócratas u "obreros aburguesados".â€

Por ello el partido creó hace ya más de veinte años Izquierda Unida, que no sólo está abierta a todas las organizaciones marxistas que lo deseen, sino también a los reformistas y a los burgueses de izquierda. Desde entonces todos los congresos del partido han ratificado dicha coalición como el plan táctico de lucha del partido en España. Esta debería ser un semillero de nuevos comunistas, que atraídos todavía por los ideales burgueses, se deberían acercar a Izquierda Unida con la pretensión de reformar el capitalismo hasta hacerle coincidir con sus propios ideales utópicos e inalcanzables. Estos descontentos de la realidad burguesa deberían ser la masa principal con la que deberían trabajar los afiliados al partido, creando en ellos lentamente conciencia de clase con una paciencia infinita.

Dice Lenin en la misma obra: “Millones de obreros en Inglaterra, en Francia, en Alemania pasan por primera vez de la inorganización completa a la forma más elemental y rudimentaria, más simple y más accesible (para los que se hallan todavía de lleno impregnados de prejuicios democrático-burgueses) de organización: precisamente los sindicatos; y los comunistas de izquierda, revolucionarios, pero irreflexivos, quedan al lado y gritan: "¡Masa!", "¡Masa!" y ¡¡se niegan a trabajar en los sindicato s!! ¡¡So pretexto de su "espíritu reaccionario"!! e inventan una "Unión Obrera" nuevecita, pura, limpia de todo prejuicio democrático-burgués y de todo pecado de estrechez corporativa y profesional, "Unión Obrera" que será (¡que será!) — dicen — muy amplia y para la admisión en la cual se exige solamente (¡solamente!) ¡¡el "reconocimiento del sistema de los Soviets y de la dictadura". Los grupúsculos izquierdistas que en nombre del marxismo-leninismo se niegan a integrarse en Izquierda Unida caen en un planteamiento gravemente erróneo, acusándonos asombrosamente por esta causa de desviacionistas y antileninistas. Precisamente lo que son ellos por aislarse del proletariado y no querer trabajar entre los trabajadores que todavía se encuentran atrapados en organizaciones burguesas o conservadoras, imbuidos de los ideales de sus explotadores burgueses. Sólo trabajando codo a codo con ellos es posible conseguir que abandonen la ideología de sus explotadores y que abracen el materialismo marxista.

Hasta aquí la teoría, pero la práctica es muy distinta. El partido no es una organización inmaculada y no lo digo porque tenga militantes que no son comunistas o que lo son en muy escasa medida. Es lógico que así sea, pues a nadie se le examina para sacarse el carné del partido. Si todavía no son marxistas, para eso están los departamentos de formación y los camaradas entendidos en la materia. El gran problema del partido es que la democracia interna es escasa, los chalaneos de reparto de poder constantes, las luchas personales sin sostén ideológico un mal ya endémico, el trabajo de formación marxista deficiente, la construcción de una organización de masas algo cada vez más olvidado, la perspectiva electoralista una desgracia permanente y el nivel de corrupción como poco desconocido. El partido no puede acusar a Izquierda Unida de tener muchos de sus mismos defectos, por lo menos hasta que él mismo no los repare.

Durante el periodo llamazarista se pretendió acabar con la organización obrera de masas con funestos resultados posteriores, sustituyéndola por un buen producto electoral, publicitada esta mercancía con una mejor mercadotecnia política. ¿Pero se opuso adecuadamente el partido a tal barbaridad o más bien había sectores de este que la secundaron hasta que la triste realidad les obligó a abominar de ella?

El partido no ha sido capaz, creo que desde hace ya más seis años, de empezar simplemente a elaborar un manifiesto programa extremadamente necesario, sin el que la acción entre el proletariado sin conciencia de clase es muy difícil. Fueron diversos cuadros del partido los que se negaban a discutir siquiera sobre el apoyo comunista a una tercera república popular y democrática, pretendiendo que permaneciéramos adheridos con una permanente adhesión inquebrantable a la constitución burguesa que padecemos. Las amenazas de expulsión por hondear banderas rojas con la hoz y el martillo provenían del propio partido, alegando que Izquierda Unida era una organización plural que debíamos fortalecer. No podemos echar la culpa a Izquierda Unida de nuestros propios defectos, que en muchos casos también son los suyos.

Ninguna opción política puede mantenerse largo tiempo sin estar apoyada por una clase social. Los comunistas somos la vanguardia del proletariado y como tales debemos ser la vanguardia de Izquierda Unida. La cosa no es fácil de materializar estatutariamente, pues no todos los miembros del partido son comunistas y hay comunistas a título particular en Izquierda Unida, que no pertenecen al partido. Además en el futuro podrían integrarse en la coalición otras organizaciones marxistas. Pero lo que sí que resulta evidente es que los comunistas tenemos que tener una muy clara conciencia de que en Izquierda Unida no podemos estar al mismo nivel que los reformistas burgueses. Tenemos que tener la concepción de que en esta no somos unos cualesquiera, ni unos más, sino la vanguardia del proletariado. De que los comunistas somos “la parte más decidida de la totalidad del movimiento obrero, la que siempre lo impulsa hacia adelante.†Sólo si la coalición está liderada y dirigida por una organización basada en la defensa de los intereses económicos y materiales del proletariado, mediante el materialismo histórico y el materialismo científico, está podrá sobrevivir y recuperarse.

Y esto sólo será posible si el partido consigue regenerarse y salir adelante mediante la doctrina de la liberación del proletariado expuesta por Marx y Engels. Pero si Izquierda Unida cae en manos de burgueses de izquierda, socialdemócratas, reformistas, antimarxistas y en general de elementos antirevolucionarios, seguirá su triste camino actual y acabará muriendo lentamente de inanición. Si los pacifistas burgueses, los ecologistas burgueses, los oenegeros burgueses, los solidarios burgueses, las feministas burguesas, los defensores de los derechos humanos burgueses, los negadores de la lucha de clases y en general los contrarrevolucionarios acólitos del bien hacer burgués y el buen rollito progre se apoderan de la coalición, esta quedará condenada a una muerte triste, lenta y reposada. Las ideas socialistas utópicas que infectan su programa electoral y demás documentos, deben modificarse mediante propuestas del socialismo científico o marxista.

Lo contario será es un lento suicidio languideciente entre bienintencionadas e imposibles propuestas utópicas que acabarán de hartar al escaso proletariado que todavía nos secunda. Si Izquierda Unida cae definitivamente en estas manos morirá necesariamente.

Pero los marxistas somos unos optimistas irremediables, pues estamos seguros de comprender el rumbo de la historia y además este es absolutamente imparable por ninguna fuerza humana. Tal como le indica Engels en una carta a José Bloch: “El desarrollo político, jurídico, filosófico, religioso, literario, artístico, etc., descansa en el desarrollo económico. Pero todos ellos repercuten también los unos sobre los otros y sobre su base económica.

No es que la situación económica sea la causa, lo único activo, y todo lo demás efectos puramente pasivos. Hay un juego de acciones y reacciones, sobre la base de la necesidad económica, que se impone siempre, en última instancia.†. De igual manera que el imparable discurrir económico acabó con el franquismo y sus concepciones políticas, jurídicas, filosóficas, religiosas, literarias, artísticas, etc.; esa misma evolución económica acabará antes o después con el régimen político y social actual. Este cambio es evidentemente imparable y seguro. Lo que no sabemos es cuál será el papel de Izquierda Unida y del partido en esa transformación social. Si serán un motor marxista de la liberación del proletariado o un freno burgués al cambio de régimen, que se opondrá a este defendiendo los inalienables principios burgueses recogidos en nuestra constitución y demás entramado jurídico de nuestros explotadores. Como indican Marx y Engels en El Manifiesto Comunista: “…aunque algunos de los autores de estos sistemas socialistas fueron en muchos aspectos verdaderos revolucionarios, sus discípulos forman hoy día sectas indiscutiblemente reaccionarias, que tremolan y mantienen impertérritas las viejas ideas de sus maestros, frente a los nuevos derroteros históricos del proletariado.â€

Los recientes cambios y revoluciones americanos nos han demostrado como en ciertas ocasiones las antiguas organizaciones progresistas han sostenido y acelerado estos cambios, pero también que en otros casos las masas han tenido que enfrentarse a estas y sobrepasarlas. Ojala el futuro le depare a Izquierda Unida y al partido un papel progresista en la historia. De lo contrario será más difícil, pero es imposible parar el curso de la historia y desgraciadamente el proletariado tendrá que luchar contra el aburguesamiento de sus antiguas organizaciones y al final tendrá que sustituirlas por unas nuevas y progresistas que las sobrepasarán. Confiemos en que no sea así. Trabajemos para que todo discurra por el camino más fácil.



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