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Willy Meyer: Reflexión para buscar la síntesis y el acuerdo: Qué nos falta para avanzar hacia el socialismo o cómo organizar el discurso alternativo

La situación objetiva de sensación de zozobra en muchos militantes del Partido y de IU, al comprobar que nuestro esfuerzo y abnegación, nuestra historia heroica, nuestras propuestas y nuestra práctica en las movilizaciones e instituciones, no alcanza el respaldo popular necesario para derrotar al Capitalismo, puede llevar, no solo al desconsuelo, tal vez a algo más doloroso, a la falta de confianza en la utilidad y efectividad delPCE y de IU en la lucha por el Socialismo.

Esta reflexión pretende señalar algunas inquietudes, dudas y propuestas para devolvernos la confianza necesaria política, cultural e ideológica, desde la convicción personal de que sólo el Socialismo podrá poner fin a la Barbarie Organizada del Siglo XXI y que para ese fin, al día de hoy el PCE e IU por su historia, presente y futuro programático, son absolutamente imprescindibles.

Pretende también el necesario acuerdo, la máxima unidad en la perspectiva de alcanzar síntesis sobre distintas posiciones o apreciaciones de la realidad.

¿Comprometidos realmente con el Socialismo, con la Revolución?

Conviene responderse a esa pregunta, por las implicaciones que teóricamente debería tener en nuestras formaciones políticas una respuesta afirmativa, desde el punto de vista político, cultural y organizativo.

Dicho de otro modo, una persona, pongamos que se llame Manuel, puede llegar a la conclusión intelectual, tras arduas lecturas, motivado en el estudio de las causas de las injusticias del mundo, de que efectivamente, solo el Socialismo puede poner fin a la miseria, la muerte, la explotación, el desempleo, la desigualdad , la guerra y el cambio climático.

Esa persona, seguro que quedará satisfecho por haber entendido los mecanismos y leyes del Capitalismo y, hasta es posible, que consiga conciliar mejor el sueño, pero al día siguiente los mercados financieros de Londres, Paris, Frankfurt, Nueva York o Tokio, decidirán una vez más su destino y el destino de los más de 7.000 millones de personas del planeta: El pakistaní Ghulam seguirá siendo uno de los 215 millones de personas en el paro registrado, la familia nigeriana de Akinwumi llorará la muerte de su hijo, una de las 70.000 víctimas diarias por vivir en condiciones insalubres, el peruano Cutipa, indio aymara será víctima de una expropiación de sus tierras impuesta por una multinacional europea, el metalúrgico griego Stavros volverá a los piquetes delante de su fábrica a reclamar su puesto de trabajo o Jalil, joven afgano morirá asesinado junto a su novia por un dron norteamericano al confundir una fiesta familiar con una reunión talibán.

Nuestro amigo Manuel puede haber entendido las leyes del capitalismo, incluso puede simpatizar con la idea de una sociedad socialista, pero, obviamente, su entendimiento no le significará ningún quebranto de cabeza al consejo de administración del banco más cercano a su domicilio.

La primera duda que convendría aclarar es la relativa al significado de la renovación del compromiso socialista, comunista en el siglo XXI, el compromiso con la Revolución y las consecuencias prácticas que debería tener en el PCE y en IU.

Nosotros, a diferencia de Manuel, adquirimos un compromiso anclado en el tiempo de entender la lucha contra el capitalismo como una necesidad colectiva, común, anclado en la contradicción y disputa entre el capital y el trabajo.

¿Es una ventaja o un inconveniente formar parte de un colectivo de lucha sostenida en el tiempo contra el Capitalismo?

La respuesta tiene mucho que ver con el tipo de compromiso señalado anteriormente. Nos consideramos parte del movimiento emancipador, que históricamente se enfrentó a la tiranía, a la esclavitud a la explotación y a la guerra.

Voluntariamente asumimos nuestra condición de marxistas en el PCE( en IU muy mayoritariamente) y comoWeltanschauung (visión del mundo empleada por Marx), consideramos que la historia escrita solo se puede entender como el choque de clases enfrentadas y sus intereses económicos respectivos, concretado en elManifiesto Comunista (1848), y posteriormente en El Capital (1867) y que no basta con interpretar el mundo, de la teoría hay que pasar a la acción, hay que transformarlo, buscando la unidad de los trabajadores(1)

Somos por tanto, personas que continúan un trabajo sostenido de lucha en el tiempo contra el Capitalismo en todas sus expresiones, naturalmente en su expresión fascista y en la actual neoliberal.

El triunfo de los “jacobinos negros” en Haití poco después de 1793, las revoluciones americana y francesa, las revoluciones europeas del siglo XIX, la revolución de 1917, la lucha contra el fascismo, la revolución china, la guerra de liberación vietnamita, la lucha anticolonial, la revolución cubana, el triunfo de Mandela, las recientes victoria de gobiernos de izquierda en América Latina, la permanente lucha de las personas trabajadoras, de la clase obrera desde su aparición por acabar con la explotación, todas esas luchas han tenido un denominador común :

Organizarse y organizar un discurso, una resistencia de la clase obrera, de las personas explotadas, que derivase en movilizaciones para disputar y derrotar al capitalismo para iniciar una transición al Socialismo.

Cuando ese binomio, organizar el discurso y la movilización, no se ha dado es muy difícil, por no decir imposible, vencer al complejo político-económico-cultural que significa el Capitalismo.

En parte, el desmoronamiento de la URSS, de los países del llamado “Socialismo Real”, tiene que ver con el abandono de esa dualidad, la degeneración del pensamiento emancipador y la burocratización y elitización de la política. Por el contrario, ninguna de las revoluciones del siglo XX y XXI hubiesen podido triunfar sin la capacidad de organización de las organizaciones políticas y sociales protagonistas, sin la organización social del discurso de cambio rupturista.

Por tanto, y respondiendo a la pregunta, debería ser una gran ventaja formar parte de un movimiento emancipador anclado en millones de experiencias humanas, individuales y colectivas que han sido el motor del avance social, de la igualdad, de la justicia, de la paz, en todo el mundo sobre la base en muchos casos de sacrificios extraordinarios, de gestas heroicas para, aprendiendo de ellas, de sus aciertos y errores poder enfrentarse en mejores condiciones a nuestros adversarios de clase.

Siempre y cuando aprendamos, claro.

¿Estamos realmente organizados, hemos organizado nuestro discurso, hemos aprendido?

Sinceramente, creo que la respuesta es no.

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(*) Willy Meyer es miembro del Comité Ejecutivo del PCE y de la dirección federal de Izquierda Unida (IU)

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