Esquerra Unida Els Verds Ajuntament d’Aldaia

La lucha de las mujeres por una vida digna conduce a la transformación social. El día internacional de la mujer trabajadora que se celebra cada 8 de marzo nos enseña que sin lucha no hay esperanza de una sociedad mejor.

Ayer, miércoles 4 de marzo, tuvo lugar en la sede de EU de Aldaia una charla coloquio sobre el 8 de marzo organizada por la "Asamblea Dignidad", plataforma constituida en las poblaciones de Aldaia y Alaquas al calor de las "Marchas por la Dignidad" llevadas por todo el estado el 22 M y que también este año han sido convocadas para el próximo día 21.

La charla, desarrollada bajo el lema "Mi vida tiene valor, mi cuerpo no tiene precio", buscaba servir de contrapunto a las semanas institucionales de la dona desarrolladas por los Ayuntamientos y que en lugar de mostrar más bien esconden el sentido profundamente reivindicativo y alternativo de este día internacional de la mujer trabajadora.

Precisamente, la charla de Aldaia se ha celebrado apenas horas antes de aquel nefasto día del 5 de marzo de 1908 en que más de un centenar de trabajadoras textiles de Nueva York murieron abrasadas en la fábrica donde se habían encerrado para reivindicar la igualdad salarial, la disminución de la jornada laboral a 10 horas y un tiempo para poder dar de mamar a sus hijos.

Incidiendo en esta malversación del significado y memoria históricos del 8 de marzo, Maria Asunción (Sunsi) Torrijos, de Esquerra Unida de Aldaia, introdujo la charla señalando que este dia y semana institucionales de la Dona que organizan los Ayuntamientos en realidad les brindan un flaco favor a las mujeres, en la misma medida en que esconden o disfrazan los grandes problemas que siguen existiendo en materia de desigualdad, discriminación o violencia de género. Hasta el punto de que muchas veces cabe hablar de jornadas no en favor de la dona sino en su contra.

A continuación, Sunsi disculpó la asistencia por problemas familiares de Maria Jiménez, portavoz de la Asamblea Dignidad de Aldaia-Alaquàs y dió la palabra a Rosa Martinez, de EU de Alaquàs, quien centro su exposición en la violencia y maltratos de que son objeto las mujeres. Así, en calidad de abogada y de víctima de estas mismas prácticas, señaló que la violencia de género es un problema muy complejo por la multitud de factores incluidos. Hay que destacar, sin embargo, que aun existiendo una legislación garantista de los derechos de las mujeres, tanto el sistema judicial como el económico siguen siendo machistas y encubridores en muchos casos de estos comportamientos. Además, los delitos de violencia de género, en contraste por ejemplo con los de terrorismo, siguen recibiendo escasas indemnizaciones y penas comparativamente.

Y también hay que resaltar la problemática de violencia cada vez más extendida entre la juventud y frente a la que las instituciones apenas intervienen.

Seguidamente intervino Maria Pardo, responsable de las Juventudes Comunistas (UJCE-PV), quien explicó la problemática existente resaltando que vivimos bajo un patriarcado. Es decir, un sistema político, social y cultural basado en la discriminación biológica y que presenta al menos cuatro características: ser binario (masculinos versus femenino); imponer una normatividad heterosexual en todos los ámbitos de vida social; basarse en la explotación económica y en la división del trabajo entre productivo y reproductivo (hombres y mujeres, respectivamente); y emplear la violencia como mecanismo coercitivo central.

Este patriarcado tiene especial incidencia sobre la población joven, que ha de enfrentarse a una violencia genérica en todos los ámbitos de la vida. Pues hay discrminación en materia de oportunidades, en materia cultural, salarial, física e incluso sexual y reproductiva, tal como muestra la involución que sigue produciéndose con respecto al derecho al aborto. En definitiva, ser mujer y joven conlleva en esta sociedad capitalista ejercer de diana preferente para la violencia estructural y la exclusión social y la marginación, tal como también acreditan las estadísticas sobre pobreza y marginación.

En el turno de palabras del público, se plantearon importantes reflexiones sobre el papel de las propias mujeres en la discriminación de que son objeto; sobre la necesidad de que toda esta problemática fuerce a las instituciones a cambiar sus actuaciones, para lo cual serán necesarios gobiernos de izquierdas y con mayor presencia de mujeres que hasta ahora; y también sobre las relaciones estructurales entre el capitalismo y el patriarcado.

Como señaló para finalizar Sunsi Torrijos, ante esta situación, llamamos a la izquierda para seguir exigiendo educación, leyes y políticas de igualdad desde las instituciones y en la calle. Además, hizo un recordatorio de la Manifestación convocada en Valencia para el domingo 8 a las 11,30 horas.



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