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Gilead, la multinacional que se lucra de los enfermos de hepatitis C

La hepatitis C afecta en España a unas 800.000 personas. Según algunas fuentes a más de un millón. En todo el mundo los afectados de esta enfermedad son entre 150 y 200 millones. Cada día mueren en España unas 12 persones. Unas 4.000 al año.

Esta enfermedad ha tenido un desarrollo muy importante. El desconocimiento hacía que en muchos casos no se tomasen las medidas oportunas de control. Muchas personas afectadas lo han sido por transfusiones, por compartir jeringuillas (en la mili con las vacunas, en hospitales o al consumir drogas), en las peluquerías o en los dentistas. La hepatitis en algunos casos se cura sola a los pocos meses pero en otros muchos es una enfermedad incurable que degenera en cirrosis y cáncer de hígado y con la única alternativa de un trasplante de hígado.

Un medicamento salvador: el Sovaldi

Ha aparecido recientemente un medicamento que, utilizado conjuntamente con otros, garantiza una curación de más de un 90% de los enfermos. Una curación total. Pero hay un problema. La empresa Gilead (1), multinacional farmacéutica norteamericana, compró hace poco la empresa Pharmasset, que había desarrollado este medicamento, por 11.000 millones de dólares. Al precio de venta actual entre 45.000 y 80.000 euros, algunos señalan que un mes pueden haber amortizado la inversión. Pero Gilead no se conforma con amortizar su multimillonaria operación.

Farmacéuticas que son auténticos vampiros de la sanidad pública

Las farmacéuticas investigan los nuevos medicamentos. Todo el mundo sabe que son muchos los trabajos que hay que hacer para elaborar un nuevo medicamento. A cambio las farmacéuticas conservan las patentes por un número de años que les permita recuperar la inversión. En la práctica se pone la salud de la población en manos de los especuladores. ¿Cómo se fija el precio de un medicamento? En realidad lo que fija el precio es la capacidad de pago de la sanidad pública. Estas compañías aumentan el gasto en fármacos de una manera espectacular. Por ejemplo se estima que California, donde está la sede de Gilead, con la incorporación de Sovaldi al mercado el coste del tratamiento incrementará el gasto anual del sistema de salud de California entre 18.000 y 29.000 millones de dólares según algunas estimaciones.

Por el momento, y a pesar del difícil acceso a Sovaldi, este medicamento lleva camino de convertirse en uno de los más vendidos del mundo, con más de 10.000 millones de dólares en ventas en solo unos meses del año pasado. Gilead alega, cínicamente, que el precio es inferior al que suponen para los servicios de salud los trasplantes de hígado

Un cínico humanitarismo

Ahora Gilead ha llegado a un acuerdo con los gobiernos de los los llamados países pobres. El gobierno de la India (uno de los países en los que desarrolla sus productos Gilead, al igual que en China) amenazó con no respetar las patentes y fabricar genéricos. Ante ello Gilead ha llegado a un acuerdo para vender a un precio bastante más barato el medicamento o genéricos en determinados países. Es una operación de cinismo porque parecen querer lavar su imagen de carroñeros haciendo estos descuentos, pero incluso estos precios son abusivos para estos países y sus sistemas de salud. Además ellos saben bien que en estos países no iban a vender sus productos a los mismos precios que en Europa o Estados Unidos.

El negocio o la vida

Lo que se aprecia en el ejemplo de este medicamento (que puede extenderse a otros tratamientos como el del SIDA) es un ejemplo más de a qué niveles ha llegado la degradación a la que el capitalismo lleva a la sociedad para poder mantener los beneficios de las multinacionales. En nombre de la “libre competencia no falseada” se facilita la privatización de todo, incluso de la fabricación de medicamentos que pueden salvar vidas.

Hay solución, claro que hay solución

Estamos hablando de una multinacional a la que no podría nacionalizar el gobierno español, aunque si el de Estados Unidos. Pero el Gobierno y todos los gobiernos del mundo pueden negarse a servir carnaza a esos buitres. Hay gobiernos que han elaborado genéricos y dejado de respetar los derechos de las patentes.

Hay que plantear seriamente la nacionalización de las farmacéuticas, negarse a los derechos de patentes, y si fuera necesario llegar a la incautación para repartir a la población los medicamentos necesarios. Hay que exigir al Gobierno que proporcione los medicamentos, pero también que se niegue a pagar los abusivos precios que exige esta multinacional. Cuando vemos cómo los gobiernos de las potencias armamentistas son capaces de desplegar sus fuerzas, invadir los países y aplastar a sus ciudadanos con cualquier excusa… ¿por qué no intervenir humanitariamente nacionalizando las farmacéuticas para salvar a 150 millones de ciudadanos?

NOTA

(1) Gilead aparece como la 45 empresa en valor bursátil del mundo con un valor de 117.000 millones de euros. El año pasado era la 61. Ha doblado el valor de sus acciones por dos en cinco meses. Experimentan en China y la India. Las ventas de Sovaldi le reportaron a Gilead 2.300 millones de dólares de ganancia en los primeros tres meses del 2014, cifra récord para un fármaco en su primer año en el mercado.

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