Esquerra Unida Els Verds Ajuntament d’Aldaia

¿Pagar la deuda pública española?. Santiago Gómez Crespo

La deuda pública española es total y absolutamente impagable. No es un problema de si queremos o no queremos pagarla, que no queremos en modo alguno dicho sea de paso, sino que además no podemos.

Pese a las indicaciones del gobierno español al respecto, la deuda pública española ya supera claramente el 100% del PIB anual y sus intereses en este momento, con el interbancario del Banco Central Europeo en el apenas 0,05%, suponen más de 35.000 millones de euros anuales para el erario público. Aunque hiciéramos una quita del 10% de la cantidad adeudada, el 90% restante seguiría siendo totalmente impagable, pero con graves consecuencias macroeconómicas. La mayoría de nuestras entidades financieras están en situación real de quiebra debido a sus acreedores insolventes y sus créditos incobrables. Además están obligadas por ley a poseer una cierta cantidad de deuda soberana española, aunque normalmente sobrepasan los niveles legales.

Una quita de sólo el 10% de la deuda no sólo deja un 90% impagable, sino que supondría el colapso inmediato de nuestro sistema financiero. Al tener que registrar como pérdidas ese 10% de la deuda soberana española en su poder, la mayoría de nuestras instituciones financieras quebrarían inmediatamente.

Al día siguiente la gente no podría sacar sus ahorros de los bancos y cajas de ahorro, que tendrían que ser intervenidos para salvaguardar el dinero de los depositarios y evitar el colapso de la economía en general. El coste del rescate sería muy posiblemente superior al 10% que nos hemos ahorrado con la quita. Les hemos quitado a los bancos por un lado, para vernos obligados a devolvérselo posteriormente con creces por el otro.

Hay que entender bien, que la deuda púbica nos la debemos principalmente a nosotros mismos. Los bancos no han comprado deuda española con su dinero, sino con el nuestro. Con el que les hemos depositado en ventanilla. Sobre todo con el dinero que tenemos registrado en nuestras cuentas corrientes y nuestras cartillas de ahorro. En la situación encubierta de quiebra técnica de muchas de nuestras instituciones financieras y de crédito, una quita, por pequeña que fuera, sería la puntilla del sistema bancario y de la economía nacional en general. Al día siguiente los cajeros no tendrían dinero, las sucursales estarían cerradas y tendríamos que intervenir la mayoría de las instituciones financieras en estado de quiebra manifiesta con un coste incalculable.

En esta situación no hay más solución que emitir moneda nueva. Pagar la deuda y sus intereses con euros nuevos. No queda más remedio que coger las planchas de hacer euros de la casa de la moneda, imprimir euros nuevos y lanzarlos al mercado para pagar la deuda y sus intereses. Si a alguien se le ocurre otra solución que lo indique, porque cualquier quita de cualquier tipo es totalmente inviable y sería desastrosa.

Históricamente las deudas de los estados no se han solventado con quitas, sino principalmente con emisión de moneda nueva y actualmente tenemos la gran suerte de que toda nuestra moneda es fiduciaria.

Evidentemente se generará una importante inflación, pero no podemos seguir en la situación actual en la que Grecia lleva 24 meses con reducción continua de precios y nosotros 12 con una inflación media del 0%. Pocas cosas hay tan agresivas para una economía como la reducción de precios, situación en la que sólo por tener el dinero acumulado e inactivo, este aumenta su poder de comprar y genera un beneficio sin hacer nada más. En esta situación es difícil que alguien se arriesgue a invertir en nada, salvo si hay unas expectativas de beneficio enormes, algo extraño en la situación económica actual.

Las leyes normalmente no se cambian porque las modifiquen los gobiernos o los parlamentos, sino por su incumplimiento masivo. Si tenemos una ley del divorcio es por el enorme número de parejas de hecho que existían con divorciados. Si tenemos una ley del aborto es por el elevado número de abortos clandestinos o en el extranjero que existían. Si el Banco Central Europeo no puede financiar legalmente a los estados, no pensemos que eso lo vamos a cambiar poniendo de acuerdo a todos los países del área euro para que se modifique esta legislación con un fuerte componente de clase. La solución es financiarse directamente con moneda nueva mediante la impresión de euros nuevos y con esta situación de presión acudir a intentar pactar un cambio en la política monetaria del euro.

Otro problema grave de las quitas es que son totalmente inconstitucionales según el artículo 135 de la constitución recientemente modificado. Más pronto que tarde vamos a chocar con el tribunal constitucional y no nos va a quedar más remedio que humillarnos, perder la legislatura modificando la constitución o dar un golpe de estado para poder saltarnos las leyes vigentes. Es mucho más fácil burlar y trampear las leyes actuales mediante la emisión de moneda nueva, que hacerlo por el impago de parte de la deuda pública.

Para hacer frente a los diversos vencimientos de la deuda, sería necesario imprimir nuevos euros por un valor igual al 15% del PIB el primer año y por casi la mitad de la deuda en los cuatro años de la legislatura. Es difícil deducir el nivel de inflación, pues depende de muchos factores en la zona euro y del comportamiento de otros países, pero será elevada. El emitir moneda tiene sin lugar a dudas graves consecuencias económicas, siempre mucho menores que el pagar total o parcialmente la deuda pública contraída.

Pese a este esfuerzo económico enorme y a la importante disminución del nivel de deuda debida a la inflación, pasados cuatro años, la deuda todavía quedaría en una proporción del PIB parecida a la que tenía al inicio de la crisis, algo superior al 30% del PIB. Además hay que tener en cuenta que afortunadamente se produciría una importante disminución del valor real de las deudas privadas por hipotecas sobre viviendas y otras causas.

Pero este esfuerzo emisor también tiene aparejados efectos económicos muy positivos. El primero el acabar con el nivel de inflación actual, incluso de reducción de precios, totalmente desastroso para la economía. Por otra parte crea una importante ventaja competitiva en la zona euro, al encarecer la importaciones y abaratar las exportaciones. El hundimiento del euro por su emisión masiva provocará un fuerte aumento de las exportaciones y una disminución de las importaciones por el aumento del precio de los productos exteriores. La fuerte caída del euro con respecto a otras divisas provocará un aumento del precio de las importaciones y a su vez una importante disminución del de las exportaciones, con un elevado aumento de la producción y una fuerte reducción del desempleo.

En resumen. La deuda es impagable y una quita de esta supondría el colapso absoluto e inmediato de la economía nacional. No hay más salida posible de la crisis que la acuñación de monedas y la impresión de billetes nuevos de euro para pagar la deuda y sus intereses. Somos un país soberano.

Ni nos van a dictar su política monetaria, ni nos van a imponer su política fiscal y además nos negamos a irnos del euro y no vamos a abandonar la Unión Europea. Somos un país soberano, hemos ganado las elecciones y vamos a hacer la política económica que nos convenga sin restricción alguna. De perdidos al río. No queda otro remedio, ni hay otra solución que imprimir euros nuevos para saldar una deuda absolutamente impagable por ningún otro procedimiento.



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