Esquerra Unida Els Verds Ajuntament d’Aldaia

Ganemos España: en la calle, con organización y un programa de mínimos

Javi Parra. Secretario General del PCPV

“Es la hora de la Unidad”. Esa es la proclama que recorre a la izquierda social y política España desde hace meses, y no podemos postergar la materialización de esa unidad mucho más tiempo si no queremos que el régimen diseñe y ejecute una segunda transición para que el poder siga ostentado por los mismos para seguir haciendo lo mismo.

Este artículo está dirigido a los militantes y a las militantes de todas las organizaciones políticas de la izquierda transformadora de nuestro país, a los activistas y a las activistas de los movimientos sociales, y también a toda la gente de izquierdas que sin estar organizada comparte esta misma proclama y los mismos anhelos de transformación.

Estas líneas están dirigidas a mis camaradas del Partido Comunista, de las Juventudes Comunistas, a mis compañeros y compañeras de IU, a sus Jóvenes, a los compañeros y compañeras de los círculos de Podemos, de la PAH, de la RSP, de los Iaioflautas, de los numerosos movimientos de solidaridad, a los compañeros sindicalistas de todos y cada uno de los sindicatos de clase; a los miles de hombres y mujeres, trabajadores (incluidos parados,jubilados, amas de casa…) y estudiantes que forman parte de una u otra forma de este ejército popular de luchadores y luchadoras que dedican su vida a la transformación social de nuestro país.

Veo con preocupación como la urgencia del momento ante la situación de crisis, y la confusión promovida a través de los medios de comunicación, hace que en lugar de caminar hacia la necesaria Unidad, a menudo se reproduzcan como hongos los focos de conflicto entre las distintas organizaciones y entre quienes de una u otra forma participamos en alguna de ellas.

No pienso plantear en este texto nada que pueda ir en contra de la línea de las organizaciones a las que pertenezco (PCE, IU…), y mucho menos de la política y de los mecanismos decididos en estas a través de Asambleas y Congresos. Y por supuesto no pretendo dar lecciones a otras organizaciones y movimientos de lo que deben o no hacer, y como deben hacerlo. Al contrario. Quiero romper una lanza por todas y cada una de las organizaciones que apuesten decididamente por la ruptura con el régimen del 78 y por la construcción de un nuevo modelo económico, político, social, cultural y democrático, al servicio de las clases populares y la clase trabajadora.

Por eso, quiero plantear una serie de reflexiones que considero imprescindibles para construir una mayoría social con la que Ganemos España, así como todos y cada uno de sus pueblos y ciudades.

Como comunista, como militante del PCE, defiendo el poder de las bases de mi organización y su participación en la elaboración de la línea política, y por supuesto en el modelo de convergencia por construir. Reivindico también la necesidad de actuar con lealtad ante el resto de camaradas y ante el conjunto de la organización por parte de todos y cada uno de los militantes. Y por supuesto, exijo respeto hacia el PCE, hacia sus símbolos, hacia su historia y hacia su organización, por parte de quienes aboguen sinceramente por un proceso de convergencia política y social.

Como afiliado a IU defiendo también la soberanía de las Asambleas de base para decidir sobre los procesos de convergencia con otras fuerzas políticas en base al programa, sin presiones externas y sin subterfugios que pretendan dinamitar los mecanismos establecidos en los estatutos para el funcionamiento de dichas asambleas. Reivindico, por supuesto, la vital lealtad entre compañeros y compañeras.

Como compañero de quienes forman parte o simpatizan con otras organizaciones políticas (como Podemos), exijo también para ellos el derecho a decidir su programa, sus mecanismos de participación interna y su línea ideológica, y el derecho a defender su propia organización de interferencias y ataques externos.

Como participante de distintos Movimientos Sociales defiendo la necesidad de que estos se fortalezcan sin perder su esencia, y planteen al conjunto de la sociedad y de las organizaciones políticas los puntos básicos frutos de la lucha social que deberían ser asumidos por todas las fuerzas políticas y sociales en la construcción de un programa de mínimos.

Además, como persona de izquierdas reivindico el derecho y la necesidad de la gente de organizarse y formarse allí donde crea que pueda ser más útil para la lucha; en partidos, sindicatos, movimientos…

Reivindico, en definitiva, que establezcamos los pilares de la unidad: la autonomía de las organizaciones, la lealtad entre compañeros y entre organizaciones, la claridad en los distintos programas y la búsqueda de un programa de mínimos común, sin que esto tenga que significar obligatoriamente forzar coaliciones electorales contra natura, pero sin impedirlas tampoco allí donde fuera posible (como con Guanyem Barcelona), y siempre que las bases de las distintas organizaciones lo decidan. Y además, teniendo en cuenta que las realidades no son extrapolables entre distintas ciudades. Valencia, por ejemplo, no es Barcelona, como Madrid no es Bilbao.

Dicho esto, reivindico también la necesidad de tener altura de miras. La necesidad de ser valientes. La necesidad de aprender a sumar aún a riesgo de que el nuestro sea el más pequeño de los sumandos, y para ello no podemos afrontar ningún proceso electoral en una lógica de competición con otras fuerzas políticas de la izquierda transformadora. Es decir, no debemos cuestionar a nuestra propia organización ante el riesgo de quedar por detrás de otras fuerzas transformadoras, siempre que la suma de estas ocupe el mayor espectro político para conquistar la mayoría política. Un ejemplo basado en las últimas elecciones Europeas: ¿habríamos preferido una candidatura unitaria IU-Podemos que hubiese conquistado 9 diputados o dos candidaturas que hubiesen sumado 11? U otros ejemplos que pudieran darse: ¿Preferiríamos una candidatura en las generales que conquistase 50 diputados o varias que sumasen 70 o 100? ¿Preferiríamos en nuestros pueblos una candidatura que consiguese 6 concejales o varias que consiguiesen 11?

Debemos tener en cuenta que las elecciones son fundamentales, pero también que el verdadero poder no se elige a través de las urnas, y el nuestro se debe construir en la calle. Si mañana obtuviéramos el 51% de los votos no habríamos conquistado el poder, sólo habríamos ganado unas elecciones y no tardariamos en caer si antes no hubiésemos construido un verdadero poder desde abajo, fortaleciendo cada una de nuestras organizaciones, el tejido social y los espacios unitarios en los que todos participemos. No sólo eso, sino que establecer nuestras estrategias de acumulación de fuerzas en base únicamente a procesos electorales sólo puede llevarnos al desastre, sobretodo con un gobierno marcando los tiempos y decidido a establecer una nueva Ley Electoral aún más injusta que la actual.

Y por supuesto, ninguna fórmula de unidad puede pasar por debilitar o disolver al Partido Comunista, si no queremos que el futuro de la izquierda en España sea idéntico al de la izquierda en Italia, donde la disolución del PCI supuso la mayor tragedia para la clase trabajadora y las clases populares italianas, el auge del berlusconismo, el empoderamiento de la mafia y la disolución de la izquierda como si de un azucarillo se tratase.

En mi opinión, sólo con lealtad, organización y lucha podremos ganar nuestros barrios. Sólo con la acción común en todos los frentes en base a un programa de mínimos podremos ganar miles de pueblos y ciudades. Y sólo así puede que Ganemos España.

http://www.larepublica.es/2014/08/g...



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