Esquerra Unida Els Verds Ajuntament d’Aldaia

El diagnóstico de Martínez Heredia sobre las reformas en Cuba y las opciones históricas de la izquierda antisistémica* cubana . Rodolfo Crespo (España)

Colaboración

El número 165 de la Revista de Cultura Cubana “La Jiribilla†del 8 de febrero al 14 de febrero de 2014 Año XII, La Habana, Cuba, publicó una intervención del ensayista e intelectual cubano Fernando Martínez Heredia realizada el 10 de enero de 2014 en el espacio Catalejo, de la Unión de Periodistas de Cuba, a un grupo numeroso de miembros donde habló sobre el tema del título (“Revolución, cultura y marxismo†)(1) con que apareció raudamente en varios medios digitales (Cubadebate el 11 de febrero, y las importantes web Rebelión y La Haine, las de más trascendencia de la izquierda en lengua castellana, los días 12 y 13 respectivamente). En ella el también abogado e historiador cubano abordó la situación en la Isla, inmersa desde hace unos años en una reforma de su economía, instituciones, gobierno, relaciones sociales, etc, pero que tienen sus raíces desde hace más de 20 años cuando tras el derrumbe del socialismo en Europa de Este y la Unión Soviética, el gobierno cubano se vio obligado a tomar las primeras medidas para resistir el prácticamente doble bloqueo a que se vio sometida.

Para quienes hemos visitado la isla en las últimas dos décadas de forma sistemática, nada de lo narrado por Martínez Heredia es asombroso; lo pasmoso resulta que lo que cuenta no es sobre un país capitalista, sino de uno que se dice socialista y que implementa reformas precisamente para “actualizar†, según el calificativo empleado por los propios cubanos, el modelo de socialismo vigente; sorprende además que las exhortaciones que lanza no provienen de un pensador de una izquierda en pos del poder sino de una que se encuentra él.

¿Pero cuál ha sido el recorrido de la Revolución Cubana?, ¿qué es lo que la ha llevado a la situación de emergencia y peligro presente?, ¿por qué el propio líder y fundador de la Revolución el compañero Fidel Castro en ocasión del acto por el aniversario 60 de su ingreso a la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005 decía que “Los únicos que podemos destruir esta revolución somos nosotros mismos†?(2), y ¿por qué un gran observador de la Revolución Cubana como Frei Betto el 12 de febrero de 2014 (a nueve años de distancia de la advertencia de Fidel Castro) vuelve a plantear que “El principal enemigo de la Revolución está dentro de Cuba†? (3), ¿no se ha hecho nada al respecto?, ¿ha habido dejadez de sus líderes o han decidido cambiar de rumbo como lo han hecho por ejemplo los chinos, aunque sin dejar la retórica comunista y su adhesión al marxismo-leninismo?.

Hay que decir que la Revolución cubana es en origen una revolución auténtica, su triunfo en 1959 estuvo desvinculado del apoyo de las dos grandes revoluciones sociales que conoció el siglo XX (la rusa y la china) y ninguna de sus principales figuras (el Che Guevara incluido, que siempre fue un revolucionario nómada) antes de la victoria habían establecido relaciones con dirigentes de esos dos países.

No obstante, después del triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959, las medidas de ahogamiento económico que EE. UU. tomó contra el joven gobierno revolucionario (eliminación de la cuota azucarera, primer producto de exportación e ingresos cubano y el cese de los suministros de petróleo, unido al comienzo de las acciones agresivas de y desde EE. UU.) determinaron que la ayuda soviética en los primeros años del Estado revolucionario fuera decisiva, asistencia que tampoco puede considerarse enteramente desinteresada, dado que la posición geográfica de la Isla de Cuba (a sólo 120 kms de EE. UU.) y en el crisol de la “guerra fría†le conferían a la misma una ventaja geopolítica (4) que, con independencia de la intencionalidad con que la vieron sus dirigentes, benefició a Cuba, y fue aprovechada por los mismos en la creación de una sociedad justa, libre de la explotación del hombre por el hombre, y en la creación de una red e infraestructura sanitaria, educacional, cultural y deportiva que aún hoy después de un cuarto de siglo de la conclusión de dicha ventaja, todavía se conservan buena parte de aquellos logros, muchos de los cuales constituyen la admiración del mundo.

En esta primera etapa que podríamos situar hasta 1990, año en que se desarticuló el bloque soviético y la URSS misma, el excedente de valor de que se apropiaba Cuba no tenía relación alguna con lo que ésta era capaz de generar. Dos ejemplos lo ilustran muy claramente: Durante años la libra de azúcar (460 gramos) cotizaba a 10 céntimos de dólar en el llamado mercado mundial, mientras la Unión Soviética se la compraba a Cuba a 36 céntimos, tres veces superior a su valor de mercado, es decir 2/3 partes del precio y por ende de los ingresos cubanos en concepto de venta de azúcar, primera industria de la Isla, tenían un componente geopolítico; y el segundo era el caso del minúsculo Centro de Exploración y Escucha Radioelectrónicos, popularmente llamado Base Lourdes, una base de radares soviéticos que desde 1964 operaba a 15 km al sur de La Habana, que le permitía a Moscú someter a control las radiocomunicaciones de EE.UU.: elemento decisivo de la batalla entre ambos durante la Guerra Fría; al cerrarse en 2001 se conoció que Cuba recibía 200 millones de dólares por el alquiler de la misma, cuando la venta de tabacos y puros en 2011 fue sólo el doble de esa cantidad.

Debemos decir, para ser honestos históricamente, que no sólo Cuba se ha aprovechado y/o beneficiado económicamente de una coyuntura geopolítica favorable: Japón, Corea del Sur y Taiwán son también ejemplos de ello.

Sin embargo, después de 1990 con la desaparición de la Unión Soviética y el bloque de estados socialistas europeos contiguos, desapareció también la preeminencia geopolítica de la cual se benefició la economía cubana durante 30 años, ahora la Isla antillana tenía que incorporarse al sistema de estados que conformaban el sistema-mundo capitalista, en un inicio prácticamente de la nada, de cero y siempre con productos de escaso valor agregado, por tanto, integrada a la periferia del sistema.

Es en este contexto que tenemos que analizar las medidas que se comenzaron a tomar en Cuba en la década de 1990 y que ya sin muchos miramientos toma en los últimos años.

¿Tenía Cuba otras opciones?, ¿había posibilidad de seguir un camino alternativo a las reformas elegidas?.

Recientemente (para no ir tan lejos ni profundizar tanto en el asunto) Claudio Katz, un connotado y eminente conocedor, como casi nadie, de los procesos revolucionarios y de izquierda de América latina decía:

“La isla está transitando por una gran transformación, puesto que no puede avanzar en soledad hacia la meta igualitaria. El desplome de la URSS y el tránsito pro-capitalista de China han creado un nuevo escenario global, que confirma la imposibilidad de gestar aisladamente el socialismo en una pequeña localidad del Caribe…â€

“Son cambios riesgosos, pero el inmovilismo es la peor opción…cambios [que] se desenvuelven apostando a una futura maduración del proceso anticapitalista en América Latina†.(5)

Pero si hasta un inclaudicable teórico de la izquierda latinoamericana considera, pese a sus riegos, la inevitabilidad de los cambios en la estructura socioeconómico cubana, inconcebible es que la regla que los marque sea el “pragmatismo descarnado†(6) e imperdonable que entre una parte de los aparatos encargados de lo político, del Estado y de otras organizaciones prime “la indiferencia ante el deber de apoyar tanto las críticas justas como las iniciativas positivas de las personas conscientes, una inercia descomunal y el ocultamiento o la pasividad ante lo mal hecho†. (7)

¿Entonces qué valor darle a esas palabras que los dirigentes cubanos dicen cuando “reiteran que lo que se hace es para el socialismo o en nombre de él.†? (8)

¿Sí las medidas que se han ido aplicando ya han colocado a una gran franja cultural del país “ajena a la revolución†(9), la profundización de la reforma económica detendrá o hará reversible el proceso?.

¿Cómo comprender que las medidas que se ejecutan actualmente en Cuba (un país considerado hasta ahora ejemplo y paradigma a seguir entre los pueblos del mundo) actualizan el modelo socialista, si según el profesor Martínez Heredia “Cuba vive una pugna cultural entre el capitalismo y el socialismo†(10)?.

Lo que si tenemos que advertirle al intelectual cubano que congratula del ejemplar “modo pacífico†(11) en que se libra esa lucha es que no será por mucho tiempo, nunca esos dos polos opuestos han coexistido pacíficamente por mucho tiempo, el equilibrio se romperá con el estruendoso dramatismo con que siempre termina una lucha antagónica de contrarios, hoy son unos aislados jóvenes que se orinan en las calles y defecan en las aceras, pero mañana serán miles, decenas de miles, centenares de miles y no se sabe cuántos más los que protestarán contra la marginación en que los van sumiendo las transformaciones cubanas que hipócritamente se proponían actualizar el modelo de al parecer su vetusto socialismo. (12)

Pero si la actual dirección cubana no conducirá a feliz puerto al heroico pueblo cubano porque “sería suicida suponer que un pragmatismo afortunado nos salvará†(13), ¿qué otras opciones le queda?.

La otra es que esa “ideología conservadora de clase media†(14) que “compite por ser la rectora de los valores y del buen gusto, de la imagen social y de los criterios…de la concepción del mundo y de la vida†(15) presente ya con irremediable fuerza en casi todos los canales de la sociedad cubana, se hagan con la dirección del proceso (si no lo está ya con su potencia disimuladora de valores antisocialistas y antirrevolucionarios).

Sí ésta llegara a ser la opción (y al parecer es la que más posibilidades tiene de hegemonizar el proceso), los resultados para el pueblo cubano serán nefastos, en efecto, casi similares a aquellos a los que llegaría si la oposición anticastrista, representante en la Isla de los intereses de la antigua burguesía cubana residente en Miami, tomara el poder, devolvería a Cuba al lugar que sólo el milagro de la geopolítica de la guerra fría la apartó durante tres décadas, un lugar en la periferia del sistema-mundo capitalista, ocupando los eslabones más bajos de la misma, pero ya sin los amortiguadores sociales que las políticas sanitarias, educativas, culturales y deportivas han aportado a la calidad de vida del ciudadano cubano.

Esta opción fue la que conoció el pueblo ruso después del derrumbe del socialismo en aquel país, y que Rafael Poch-de-Feliú describe tan minuciosamente en su libro “La gran transición. Rusia, 1985-2002†(16) que todo cubano que se digne aún de ser revolucionario debiera dormir con él en su cabecera, sino quiere recibir el mismo destino.

¿Concluirá la Revolución Cubana, otrora victoriosa, radical y consecuente de esta manera catastrófica?. La evidencia empírica parece indicar que sí, pero en este sentido la Revolución Cubana no constituye una excepción desilusionante. Los movimientos antisistémicos siempre han cosechado sus mejores éxitos en la etapa movilizativa y en sus primeros tiempos (que irónicamente debieran ser los más difíciles) pero tan pronto han tomado el poder, el sistema los ha limitado y restringido en sus aspiraciones, ninguno ha escapado a esta regla, aunque siempre, la continuada operativa y acción de sus leyes, excluyentes y polarizantes, los ha renovado y regenerado en el camino.

¿Ocurrirá eso hoy en Cuba?, ¿se renovará entre una parte de los cubanos el espíritu redentor de 1959 que tanto brilló en los luminosos y tristes días de la Crisis del Caribe, en protesta por la inconsistencia soviética en la resolución de aquel conflicto, y que según el profesor Martínez Heredia “hoy se vuelve necesario repetir…y nada que sea menor servirá†(17) ?.

Lo vemos muy difícil, la experiencia de los países ex socialistas de Europa del Este y de Rusia, cuyos regímenes involucionaron y transitaron al capitalismo nos enseña, que el reflujo revolucionario ha sido intenso y caló profundamente en las masas, y que en el caso cubano nada nos augura que sea diferente, cuando “en la acera de enfrente, hasta el sentido común es burgués†. (18)

No obstante queda una remota y utópica opción, distante y quimérica, pero tampoco imposible ni descartable, y esta es que nuevos revolucionarios, que sean como tales y actúen en correspondencia con ello, reviertan el infausto y errado camino elegido. Pero ni siquiera en tal caso Cuba, por ser parte del único sistema-mundo imperante, la economía-mundo capitalista, dejará de ser parte de la periferia del mismo, pero en semejante coyuntura al menos habrá la seguridad de que los escasos valores de los que se apropiará, en función de su exiguo papel en la división internacional capitalista del trabajo, se repartirán más equitativamente, sobre bases que no tengan nada que ver con la despiadada y polarizadora distribución de recursos que se desprende de la ley del valor, que son los que rigen hoy en Cuba los repartos de la riqueza en las nuevas formas económicas que la reforma implanta.

Anima mucho a los antisistemas del mundo, que dentro de un panorama tan adverso para las ideas progresistas en la Isla caribeña, como el que retrata en su intervención el compañero Fernando Martínez Heredia en el círculo de la Unión de Periodistas de Cuba, “emerjan sectores de jóvenes politizados o con deseo de estarlo, que rechazan el capitalismo†(19). No podríamos esperar otra cosa de un pueblo como el cubano que desde los años de la brega independentista y política de José Martí a fines del siglo XIX (y parafraseo al maestro), después del suspiro de la noche oscura, siempre vio aparecer por el horizonte puro el sol con su copa de oro. Notas.

*Aquí utilizamos el término antisistémico en la misma acepción que anticapitalista, partiendo del hecho que “los llamados regímenes posrevolucionarios continúan funcionando como parte de la división social del capitalismo histórico. Por tanto, han actuado, queriendo o sin querer, bajo las implacables presiones de la tendencia a la acumulación incesante de capital. La consecuencia política a nivel interno ha sido la continuada explotación de los trabajadores, aunque de una forma reducida y mejorada en muchos casos. Esto ha llevado a tensiones internas paralelas a las existentes en estados que no eran ‘posrevolucionarios’, y esto a su vez ha provocado la aparición de nuevos movimientos antisistémicos dentro de estos estados. La lucha por los beneficios ha proseguido tanto en estos estados posrevolucionarios como en todas partes, porque, dentro del marco de la economía-mundo capitalista, los imperativos de la acumulación han operado a lo largo del sistema. Los cambios en las estructuras estatales han alterado la política de la acumulación, pero todavía no han sido capaces de terminar con ella†.

“Lo primero y lo más importante que hay que recordar en una valoración de este tipo es que el movimiento socialista mundial, y de hecho todas las formas de movimientos antisistémicos, así como todos los estados revolucionarios y/o socialistas, han sido productos íntegros del capitalismo histórico. No han sido estructuras externas al sistema histórico, sino la excreción de unos procesos internos de ese sistema. Por consiguiente, han reflejado todas las contradicciones y limitaciones del sistema. No podían ni pueden hacer otra cosa†. Wallerstein, Immanuel. “El capitalismo histórico†. Editorial Siglo XXI. España 2012. 2ª Edición. Página 59 y 88.

NOTAS

1. http://www.lajiribilla.cu/articulo/... Donde publicada originalmente. Otro sitios web la reprodujeron: http://www.cubadebate.cu/opinion/20... http://www.rebelion.org/noticia.php... http://www.lahaine.org/index.php?p=75276

2. Fidel Castro Ruz. Acto por el aniversario 60 de su ingreso a la universidad, Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005. Disponible en: http://www.cuba.cu/gobierno/discurs...

3. Frei Betto. “El principal enemigo de la Revolución está dentro de Cuba†http://www.cubadebate.cu/noticias/2...

4. "El armamento que recibíamos gratuitamente de la URSS constituía una ayuda para nuestro país, que siempre recordaremos con gratitud. Pero hay que agregar, para que la valoración sea justa, que las relaciones militares con Cuba, en las condiciones de la confrontación de los dos sistemas, el socialista y el capitalista, comportaban una gran ventaja para la URSS. Luego eran relaciones mutuamente ventajosas. Cuando existían las dos superpotencias, los dos mundos y la confrontación permanente, hay que darse cuenta del valor estratégico que tenía esta islita, que no en balde en nuestro escudo está representada como la llave del Golfo. Si la ayuda que en ese sentido dimos a la URSS y los riesgos corridos pudieran medirse en valores materiales, Cuba sería acreedora y no deudora de la ex URSS.â€

Entrevista concedida por el general de Ejército Raúl Castro al señor Mario Vázquez Raña del periódico mexicano El Sol. Apareció publicada entre los días 21 al 24 de abril 1993 en el oficial Diario Granma. Disponible en: http://es.scribd.com/doc/133576069/...

Un análisis sustancioso del tema puede encontrarse en el artículo de Nardo Vázquez Izquierdo “La crisis estructural del capitalismo y la actitud de la izquierda†. Disponible en: http://alainet.org/active/64134&amp...

5. Claudio Katz. “Dualidades de América Latina III. Rebeliones y Proyectos†. La Haine, 29 enero 2014. Disponible en: http://www.lahaine.org/index.php?p=74832

6, 7, 8, En este sentido salta la duda sobre las palabras de Raúl Castro en Santiago de Cuba el 1 de enero de 2014 cuando decía “como sucede en varias regiones del mundo, se perciben intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo neocolonial, enfiladas contra las esencias mismas de la Revolución Socialista†. Pero el que dice esto, quien también es el máximo jefe del Partido Comunista de Cuba ¿está en el gobierno o en la oposición?, ¿quiénes son los que han tomado las medidas económicas que otorgan gran espacio al mercado con todas sus categorías: propiedad privada sobre los medios de producción, ley del valor, plusvalía, apropiación de excedente, explotación de trabajo asalariado, etc? http://www.lajiribilla.cu/articulo/...

9, 10, 11. Ibídem

12. Sobre el inexacto diagnóstico de las causas de las indisciplinas sociales y las erradas medidas que el gobierno cubano planea para enfrentar lo que él considera “el deterioro real y de imagen de la rectitud y los buenos modales del cubano†, ver: “Una reflexión, varias preguntas y una advertencia a la izquierda cubana†. Diosdado Rojas Ferro. Disponible en: http://euaaldaia.es/spip.php?article1718

13, 14, 15 http://www.lajiribilla.cu/articulo/...

16. Rafael Poch-de-Feliú. “La gran transición. Rusia, 1985-2002†. Editorial Crítica. 2003. Barcelona. El libro es la primera gran crónica completa de la mutación soviética del socialismo al capitalismo. Su autor fue corresponsal del diario La Vanguardia en Moscú entre 1988 y 2002.El libro que conozcamos no está editado en Cuba.

17, 18, 19. http://www.lajiribilla.cu/articulo/...

Comentarios sobre este artículo, contacta con el autor: rodohc21@gmail.com



Compartir
Compartir/Guardar/añadir a favoritos

Portada del sitio | Contacto | Mapa del sitio | | Estadísticas de visitas | visitas: 291437

Seguir la vida del sitio es  Seguir la vida del sitio PARTICIPACIÒ  Seguir la vida del sitio Tribuna d’opiniò   ?    |    Los sitios sindicados OPML   ?

Sitio desarrollado con SPIP 2.1.2 + AHUNTSIC

Creative Commons License