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La liberalización de horarios comerciales asfixia a trabajadores y pequeño comercio. Juan Antonio Canero

Todas las promesas con las que el Gobierno de la Comunidad de Madrid acompañó la desregulación total de los horarios comerciales se han quedado en papel mojado. Ya ha pasado más de un año desde que en junio de 2012 se aprobó la Ley de Dinamización de la Actividad Comercial pero el aumento del empleo, la mejora de las ventas o la misma dinamización del comercio que vaticinaban no han aparecido. Mientras, los pequeños comerciantes y los empleados de las grandes marcas se enfrentan a una situación que ha debilitado su posición tanto a la hora de competir como a la de negociar.

Los datos del INE sobre la cifra de negocio del comercio al por menor demuestran que la liberalización de los horarios no ha servido para contrarrestar la caída que el sector sufre desde el inicio de la crisis. En todos los meses comprendidos entre junio de 2012 y octubre de 2013 (17 en total) se ha experimentado una cifra de negocio inferior a la del año anterior, a excepción de abril y septiembre de 2013, con tasas positivas (0,4% y 2%) pero explicadas por la fuerte caída que sufrieron esos mismos meses en 2012 (-12,5% y -16,6%). En lo que respecta al empleo, se ha destruido trabajo durante toda la serie e incluso la Comunidad de Madrid se ha convertido en la región del país que más empleo destruye en comercio al por menor.

A pesar de ello, la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged) y la Asociación de Comerciantes de Preciados, Carmen y Arenal (Apreca) muestran su satisfacción por el funcionamiento de la ley. Desde Anged, que agrupa a marcas como Carrefour, El Corte Inglés o IKEA afirman que “todos salen beneficiados†y animan a ver la situación desde el punto de vista del consumidor, ya que “en Madrid, donde han cambiado tanto los hábitos de vida, la libertad de horarios permite satisfacer la demanda de todos los consumidores†. Paloma de Marco, representante de Apreca, pone un ejemplo en el mismo sentido: “si tú trabajas en un comercio de 09:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 y sólo tienes una tarde libre entre semana antes tenías que concentrar las compras en ese día, ahora puedes repartirlo†. Anged también pone el foco en que la desregulación ha permitido aumentar las ventas a turistas extranjeros que visitan Madrid en fin de semana, compensando así la caída del consumo nacional, y “consolidando a Madrid como referente mundial en el turismo de comprasâ€

“Los datos demuestran que los turistas han bajado y el consumo también pero Anged está concentrando en sus establecimientos el consumo que queda. Si lo que quieren amparar son las decisiones políticas que se toman en Madrid y en España pues muy bien pero los datos son los que son†. Así de incisivo se muestra Salvador Bellido, el presidente de la Confederación General de las Pequeñas y Medianas Empresas del Estado Español (Copyme). Para Bellido no sólo no se han conseguido los objetivos marcados anteriormente sino que va más allá y asegura que “hay una política no errónea sino premeditada de trasladar el consumo de un formato de comercio a otro†. El responsable de Copyme apunta al debilitamiento que sufre el pequeño y mediano comercio, que según él va a ir disminuyendo y perdiendo fuerza frente a las grandes empresas. “El gran formato que ya se había asentado en el radio de la M-40, ahora pretende asentarse en el centro de Madrid, donde se encuentra la densidad comercial más baja de España, lo que va a reducir todavía más la competencia†, concluye Bellido.

La Confederación Española de Comercio (CEC) es otra de las voces críticas contra la liberalización total de los horarios. Desde su punto de vista, “esta medida viene a dar respuesta únicamente a las demandas de un determinado formato comercial, y rompe con el modelo comercial actual de equilibrio entre formatos, que es el que más beneficia al consumidor, pues le garantiza una oferta más completa y competitiva†. Desde su punto de vista la libertad de horarios “jamás ha sido una demanda social, ni de consumidores ni de comerciantes y por el contrario, genera desequilibrios que ponen en riesgo la libre y leal competencia, pues el comercio de proximidad no puede afrontar nuevas contrataciones para abrir más días y horas semanales†.

Además de los pequeños comercios, el otro grupo que se ha hecho más vulnerable son los empleados de las grandes superficies debido a “la unión de la liberalización de los horarios comerciales y la aprobación de un convenio colectivo con la patronal†, explica Ignacio Martín, portavoz de la Oficina Precaria. La Oficina Precaria es una herramienta con la que los trabajadores que no disfrutan de una continuidad en un centro de trabajo se pueden organizar de forma cooperativa; además este colectivo presta servicios de asesoría legal, fomenta la autoformación, etc. Según Martín, en este nuevo contexto “se rompen las normas establecidas entre descanso y tiempo de trabajo, esto no crea más empleo si no que aumenta las horas de trabajo de los que ya trabajan en condiciones de gran precariedad laboral†. En referencia a la compaginación entre vida laboral y familiar, igual que desde Anged y Aprecan observan la cuestión desde el punto de vista del consumidor, si por el contrario se utiliza el prisma del trabajador de estos comercios, el mencionado aumento de los horarios hace cada vez más difícil poder atender a todos los ámbitos vitales, como apuntan CEC y Copyme.

Por tanto, la liberalización total de los horarios no ha servido para contrarrestar la tendencia negativa que sufre el comercio desde el inicio de la crisis. Las ventas no han aumentado, y así lo identifica Paloma de Marco portavoz de Apreca cuando explica que “no es que se venda más, pero sí viene la gente más repartida a lo largo del día†. Aun así, la norma ha sido funcional para una parte de los comerciantes. Según la misma De Marco “lo que te da la liberalización de horarios es que te puede amoldar tu negocio a tu zona, si en Carretas hay menos gente a partir de las ocho pues puedes cerrar cuando lo veas bien†. Desde la Oficina Precaria destacan otra ventaja que tienen en exclusiva los comercios más grandes: “la competencia se está trasladando a quien puede explotar más a los empleados, quien le puede imponer condiciones más leoninas, y ahí ganan las grandes superficies†. Por su parte, la CEC sentencia que sin la reactivación de la demanda interna y el desbloque del crédito bancario para comerciantes y consumidores no hay solución posible en el comercio.

http://www.economiacritica.net/?p=2521



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