Esquerra Unida Els Verds Ajuntament d’Aldaia

Fidel Castro a sus 87: cosas que hemos visto y aspectos que nos faltaron por ver en esta figura histórica. Luis Echeverría (España)

Colaboración

Resumir la personalidad del camarada Fidel Castro no es una tarea fácil: para mí y para toda mi generación el líder cubano ha sido fuente de estímulo, incentivo de lucha y acicate para el combate.

En el siglo XX no creo que haya un guía revolucionario más influyente después de Lenin que el compañero Fidel Castro, no por casualidad él mismo consideraba al gran conductor ruso como “el más grande líder político y revolucionario que ha conocido la historia de la humanidad†.

¿Pero qué ha hecho Fidel, cuáles han sido sus aportes al movimiento revolucionario y antiimperialista mundial, para ser tenido en tan alta consideración?, ¿lo ha hecho todo bien, se ha equivocado alguna vez?, ¿siempre ha sido infalible, o como ser humano le ha pasado lo que ha todos, que erramos, fallamos y patinamos en la vida? Quisiera resumirle estas interrogantes a grandes rasgos, sin pretender agotar un tema difícil de colmar.

¿Cuáles son a nuestro juicio los principales aportes que lo han llevado a la gloria?.

En primer lugar el camarada Fidel Castro fue capaz de diseñar la mejor estrategia, la más adecuada y la que más en correspondencia estaba con las condiciones histórico-concretas de la Cuba de la década de 1950 (no la he visto mejor resumida que en el libro de Mario Mencía “El Grito del Moncada†en cuyo prólogo, Jesús Montané Oropesa, la deja genial y sucintamente sintetizada) no en balde Oropesa fue hasta su muerte su ayudante personal.

Pero lo más innovador de la misma fue el hecho de que Fidel Castro para tomar el poder desechó el instrumento político que la teoría leninista recomendaba a los comunistas de entonces, una organización diseñada con estructura de partido, que es bueno recordar, existía en Cuba desde 1925, la que por añadidura había contado con cuadros de extraordinaria valía, del calibre de Mella y Villena, y que pese a su polémica actuación por la política de alianzas y coaliciones que desarrolló en los años 40, su presencia estuvo vinculada a las reivindicaciones más justas y al logro de las conquistas más progresistas del pueblo cubano antes de 1959.

Fidel Castro desechó ese camino que, es bueno subrayarlo, desde entonces se ha mostrado obsoleto (mírese al Movimiento V República en Venezuela que fue quien llevó al poder a Hugo Chávez), y en su lugar creó al Movimiento 26 de Julio. En época de McCarthy hubiese sido imposible para Blas Roca alcanzar lo que Castro fue capaz de conseguir diseñando una estructura revolucionaria diferente.

El otro gran mérito del revolucionario cubano fue el haberse comportado como un auténtico antisistema radical, cuyo momento cumbre lo observamos (y ése es nuestro parecer) durante la Crisis de los Misiles del Caribe en 1962. (1) Che rememoraría años después la trascendental ejecutoria del líder caribeño en aquellos luminosos y tristes días, con estas proverbiales e históricas palabras en su carta de despedida al propio Fidel: “Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días†.

Pero el legado más sustancial, por su importancia, que debiéramos retomar hoy en día del compañero Castro, es aquel que planteaba cuando expresaba que para la construcción del socialismo el factor fundamental es la conciencia (para enfatizar que no era el mercado) postulado que hasta los propios cubanos (ante la mirada de Fidel y no sabemos si con su venia), parecen olvidar, téngase en cuanta que hasta el propio Lenin, creador de la Revolución antisistémica más influyente del siglo XX, lo dejó claro: “…la pequeña producción mercantil engendra capitalismo y burguesía constantemente, cada día, cada hora, de modo espontaneo y en masa†, con todos sus rasgos: polarización, exclusión social y explotación.

Y termino con algunas acotaciones de lo que, posiblemente por ser seres humanos (que buscamos constantemente eso que no existe, pero en lo que perseveramos y a lo que quisiéramos constantemente aproximarnos: la perfección) hubiésemos querido ver en la biografía política del camarada Fidel Castro.

En primer lugar no haberse percatado ya en la época en que triunfó la Revolución Cubana y pese a la ayuda que recibió de la URSS (determinante en retrospectiva histórica para la sobrevivencia misma de la Revolución) que paradójicamente en esta etapa ya los dirigentes de la Unión Soviética no estaban interesados en Revoluciones en ninguna parte, a menos que fueran totalmente controlados por ellos; y como en esta fecha la pata socialdemócrata de la izquierda hacía mucho tiempo que había traicionado y abandonado el ideal revolucionario en los países capitalistas centrales, la revolución sólo podía provenir de los países periféricos, y los dirigentes soviéticos no eran estúpidos, comprendían que era muy poco probable que movimientos que llegaban al poder tras largas luchas nacionales fueran a entregarse por completo en manos de alguien situado en Moscú.

La primera lección la recibió Fidel Castro con la forma en que se resolvió la Crisis de los Misiles en octubre de 1962, los soviéticos pactaron la conclusión de la misma con los norteamericanos sin tomar en cuenta los criterios de los cubanos, que fueron los que más riesgos corrieron y los más generosos afrontando el peligro en su afán de inclinar la balanza hacia el campo de la izquierda.

El compañero Castro fue ninguneado, no se percató de la colusión soviética con EE. UU., el poder hegemónico del sistema-mundo capitalista después de la Segunda Guerra Mundial, colusión en la que los acuerdos formales de Yalta fueron menos relevantes que los acuerdos informales que no se verbalizaron allí, los cuales solo pueden valorarse al observar la conducta de Estados Unidos y de la Unión Soviética durante los siguientes años (la Crisis de los Misiles fue un caso); Martí (el prócer cubano hijo de padre valenciano) lo decía, “en política lo real es lo que no se ve†, por otra parte no era muy fácil (y mucho menos que fuera creíble) denunciar aquella colusión por parte de un joven treintañero que era por aquel entonces la edad de Fidel Castro.

¿Tuvo esto consecuencias o sólo afecta la genialidad previsiva que siempre lo caracterizó?. A nuestro juicio creemos que no, aunque esto tiene matices; al derrumbarse el “bloque europeo oriental de posguerra†(2) la izquierda se quedó perpleja, y en buena parte del mundo aún hoy, ésta se manifiesta con inseguridad sobre la certidumbre del rumbo a tomar. Baste decir que actualmente no hay ninguna propuesta que vaya más allá de otra fórmula de redistribución cuantitativa o de la reivindicación de una mayor “justicia†. Si se hubiese obrado sobre bases más objetivas en el análisis de la realidad, el daño (que siempre lo pagan los pueblos) hubiese sido menor.

En segundo lugar, y muy relacionado con el anterior, pero de un hecho presente es que el compañero Fidel (algo extensible a toda la intelectualidad cubana vinculada a las ciencias sociales) NUNCA han reconocido que los chinos no construyen un “socialismo con características chinas†ni nada que se le parezca, China está cada vez más imbricada con el capitalismo mundial, y está muy comprometida en el empeño de la restauración capitalista, que más bien lo que ha hecho es una hábil gestión de su débil posición en la “globalización†capitalista. Un ejemplo del mito de la potencia china es el hecho de que tan pronto como los “animales del consumo occidentales†dejaron de consumir en la misma proporción que lo hacían, asimismo el poder de su economía se desvanece.

“En la admiración del actual desarrollismo chino hay algo muy iluso, algo que no entiende el drama de quien llega tarde a un modelo ya caduco. En la URSS de los setenta y primera mitad de los ochenta, aún se rendía culto a la industria del carbón y del acero, cuando en Occidente el sentido común sobre el progreso ya se vinculaba a la eficiencia energética y a las tecnologías de la información. En China (con el culto al asfalto y por las infraestructuras, por el coche privado y el tecnoconsumismo) pasa ahora algo parecido, pero aún mayor, porque están llegando tarde, no ya a un paradigma económico cambiante, sino a una civilización en quiebra. Esa “economía de mercado†y sus valores egoístas e insostenibles ve incluso a China como un balón de oxígeno que le permitirá sobrevivir pero profesor sólo un poco más. Esas cosas que no pudo aquilatar con la URSS hubiésemos querido verlas en el caso de China.†(3)

La pregunta más bien sería: ¿construye alguien hoy el socialismo, se propone alguien siquiera en el medio plazo en el mundo la construcción del comunismo, aboliendo la propiedad privada sobre los medios de producción, prescindiendo de la atroz y salvaje, bárbara y bestial ley del valor?.

En tercer lugar, la desacertada percepción que ha tenido el revolucionario cubano en la elección de sus más cercanos colaboradores, sobre todo en los últimos tiempos. Cada cual es libre de elegir el círculo de sus preferencias, mucho más si como seres humanos, y sobre todo porque la elección de éstas es casi siempre un acto subjetivo, pero cuando se trata de una figura de la altura del camarada Castro, esa selección reviste mucho más calado. Así quedan señores que nunca merecieron la confianza del comandante de la Revolución Cubana: Roberto Robaina, Carlos Lage, Felipe Pérez y Carlos Valenciaga. Menos mal que los mismos no estuvieron vinculados al líder cubano en el período conspiratorio anterior a 1953, ni en la etapa de reorganización de la lucha (entre 1953 y 1956), ni tampoco en la decisiva fase guerrillera de 1956 a 1959, por cuanto colaboradores de éste tipo bien pudieran haber puesto en peligro y torcido el plan de lucha del pueblo cubano y de su emblema el comandante Fidel Castro.

Y en último lugar la desacertada política de Estado que siguió respecto a la minoritaria comunidad gay, en ese sentido hizo lo que todos, los repudió y no los aceptó, aunque fue mucho más allá, los encerró en la cárcel. En esta dirección vuelve a darse el paradójico caso (como ocurrió en otros muchos) que derecha e izquierda actuaron de la misma forma y hermanadas en la historia del sistema-mundo moderno sin complejo alguno.

Y aunque en agosto del 2010 en una entrevista con la directora de La Jornada Carmen Lira Saade reconoció explícitamente que en ese caso “Si alguien es responsable, soy yo…†y que no vale mucho, lo que más adelante en la misma entrevista, para exculparse de lo que ya había reconocido su responsabilidad dijo que, “Es cierto que en esos momentos no me podía ocupar de ese asunto… Me encontraba inmerso, principalmente, de la Crisis de Octubre, de la guerra, de las cuestiones políticas…†(4)

Problema que no resolvió, y que la falta de claridad aún hoy en las regulaciones ha hecho que de algo tan sencillo y natural, como legislar el derecho indiscutible de un colectivo que no ha hecho daño a nadie alguien, a costa de ellos, “ insólitamente†vaya por el mundo recogiendo fama y lauros (caso de la hija del Presidente Raúl Castro (5)) porque ni siquiera los criminalizados homosexuales han tenido la oportunidad de presentar un cara visible que defienda sus reclamos, y todo por la doblez de los comunistas cubanos de no acabar de reconocer explícitamente los derechos legítimos de este colectivo, como el de formar matrimonio legalmente reconocido, adoptar hijos y ocupar cualquier puesto de trabajo sin discriminación (objetiva o subjetiva) alguna.

Notas

1- Véase al respecto el análisis que aparece en el ensayo “La crisis estructural del capitalismo y la actitud de la izquierda†. En http://alainet.org/active/64134&amp...

2- “No me refiero a ese bloque con el término usual, campo socialista, porque de su ignominioso final se desprende que no fue tal†. Regalado, Roberto. “¿Por qué publicar un libro sobre insurgencias, diálogos y negociaciones?†. Prólogo al volumen recién editado por Ocean Sur. Rebelión 23 mayo 2013. Disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php...

3- “La actualidad de China. Un mundo en crisis, una sociedad en gestación†. Rafael Poch-de-Feliú. Editorial Crítica. Barcelona. 2009. Página 145.

4- “Soy el responsable de la persecución a homosexuales que hubo en Cuba: Fidel Castro†. Entrevista concedida por Fidel Castro a la directora del diario mexicano La Jornada de tendencia de izquierda, Carmen Lira Saade. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2010/08/...

5- Este caso nos recuerda mucho, por su semejanza, a lo que ocurre en España con Caritas, entidad instituida por la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica española, para atender con su actividad caritativa y social, las víctimas causadas por la acción polarizadora y excluyente del sistema capitalista, el mismo sistema del cual la Iglesia Católica constituye su símbolo y soporte espiritual. Por eso resulta bastante incoherente y discordante que sea precisamente la hija de quien ostenta todos los cargos en Cuba, la que se encargue con tanto “ahínco†de luchar por los derechos del colectivo gay cubano. Es algo que suena un poco desafinado y disonante.



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