Esquerra Unida Els Verds Ajuntament d’Aldaia

¡Basta de hablar, debemos actuar! Marcha en el Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo de 2013

¡Por Una Vida Sin Violencia Contra las Mujeres y las Niñas!

Durante la 57ma sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW57), que tendrá lugar en la sede de Naciones Unidas en Nueva York del 4 al 15 de marzo de 2013, representantes de los Estados Miembros analizarán sus avances hacia la eliminación y la prevención de todas las formas de violencia contra mujeres y niñas. Como respuesta a esto, AWID, el Center for Women’s Global Leadership (Centro Mundial para el Liderazgo de las Mujeres o CWGL), United Methodist Women (Mujeres Metodistas Unidas) y el Women & Global Migration Working Group (Grupo de Trabajo sobre Mujeres y Migración Mundial) llaman a las organizaciones de mujeres de todo el mundo a organizar actos públicos, marchas y vigilias el 8 de marzo de 2013, Día Internacional de la Mujer, para exigir que los Estados respondan, protejan y prevengan la violencia contra las mujeres y las niñas en toda su diversidad!

Esta marcha llama a los Estados a tomar medidas concretas para terminar con la impunidad, uno de los principales desafíos para que se haga justicia en casos de violencia contra las mujeres; financiar programas y servicios por la igualdad de género y la realización de los derechos humanos; reducir el gasto militar, uno de las fuerzas que impulsan la violencia contra las mujeres; y proteger a las defensoras de derechos humanos quienes están en la primera línea de defensa de los derechos de las mujeres y se enfrentan a niveles cada vez mayores de violencia de género en todo el mundo.

Teniendo en cuenta los retos a que enfrentan las mujeres y las niñas, las/os invitamos a ustedes y a sus organizaciones a unírsenos para exigir que los gobiernos:

1. ¡Tomen medidas concretas para poner fin a la impunidad! En la actualidad, millones de mujeres y niñas continúan siendo afectadas en forma desproporcionada por la violencia tanto en la paz como en la guerra, a manos del Estado, de particulares incluyendo a las corporaciones transnacionales, en sus hogares y en la comunidad. En distintas partes del mundo, se suceden golpizas, violaciones, mutilaciones y asesinatos de mujeres en toda su diversidad, que quedan impunes.[i]Para que TODAS las mujeres puedan reivindicar plenamente sus derechos, las políticas de Estado deben abordar de manera explícita las realidades de las mujeres y niñas sometidas a opresión múltiple debido a su raza, etnia, idioma, religión, clase, orientación sexual, estado civil, edad o nacionalidad de origen, incluyendo a las mujeres rurales, las inmigrantes y las mujeres indígenas. Los Estados tienen la obligación de prevenir la violencia contra las mujeres ya sea que la ejerzan actores particulares o estatales, proteger a las mujeres y procesar a los perpetradores.[ii]También tienen la responsabilidad de cumplir con estándares de diligencia debida y de tomar medidas para proteger a las personas de abusos a sus derechos humanos.[iii]Pero el Estado elude su responsabilidad cuando es el gobierno el que ejerce violencia contra las mujeres, cuando empresas transnacionales que trabajan en conjunto con los Estados usurpan recursos naturales y desplazan en forma violenta a comunidades enteras, y cuando no protegen a las mujeres y niñas de la violencia en el hogar y la comunidad. En la cultura del militarismo, las personas que ocupan puestos de autoridad creen que pueden cometer delitos con impunidad, como lo demuestran los elevados índices de violencia sexual en las fuerzas armadas, las amenazas policiales a las mujeres que denuncian la violencia, el hostigamiento y la intimidación permanentes, las “pruebas de virginidad†impuestas por las autoridades a las mujeres que protestan, y la violencia contra las mujeres que trabajan en bases militares y/o viven cerca de ellas.[iv]También son atacadas las defensoras de derechos humanos que trabajan en asuntos relacionados con los derechos económicos, sociales y culturales, así como con los derechos civiles y políticos.[v] Este fracaso del Estado en cuanto a llevar a los perpetradores de violencia sexual y de género ante la justicia continúa siendo un desafío fundamental para poner fin a la violencia contra las mujeres. En todo el mundo es necesario hacer más para prevenir la violencia contra las mujeres y para procesar a quienes la perpetran.[vi]

2. ¡Financien la igualdad de género y los derechos humanos en vez del militarismo! El gasto militar, el comercio de armas y los conflictos frecuentemente agravan la violencia contra las mujeres a la vez que reducen los recursos financieros para los derechos sociales y económicos y la promoción de la igualdad de género. Los Estados tienen la obligación de respetar, proteger y promover los derechos económicos y sociales. El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) especifica en su Artículo 2.1 que “Cada uno de los Estados Partes ... se compromete a adoptar medidas, tanto por separado como mediante la asistencia y la cooperación internacionales, especialmente económicas y técnicas, hasta el máximo de los recursos de que disponga, para lograr progresivamente, por todos los medios apropiados, inclusive en particular la adopción de medidas legislativas, la plena efectividad de los derechos aquí reconocidos.†En lugar de asignar una elevada proporción de sus gastos a las fuerzas armadas, los Estados deberían incrementar los recursos financieros para avanzar los derechos económicos y sociales y los derechos de las mujeres, construyendo así una cultura de derechos humanos en vez de una cultura militarista.

3. ¡Protejan a las defensoras de derechos humanos! En el mundo entero, contra viento y marea, las defensoras de derechos humanos trabajan sin cesar protegiendo y promoviendo los derechos humanos.[vii]Pero la violencia contra estas activistas está aumentando en todo el mundo.[viii]Como defensoras de derechos humanos, se enfrentan a los mismos tipos de riesgos que cualquier persona que se dedique a hacer respetar los derechos de las personas, comunidades y medio ambiente; como mujeres, también están expuestas a riesgos específicos de género y son blanco de violencia de género — abusos sexuales, hostigamiento, violaciones cometidas por sus maridos/compañeros y colegas hombres, y por el Estado.[ix]También se enfrentan a mayores riesgos y vulnerabilidades por su trabajo en derechos/asuntos específicos de las mujeres que muchas veces cuestiona los estereotipos culturales y la religión. El trabajo que realizan puede despertar una mayor hostilidad, particularmente porque a las mujeres se las considera símbolos de la cultura y la religión.[x]

¡Participen!

http://www.awid.org/esl/Library/Lla...



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