Esquerra Unida Els Verds Ajuntament d’Aldaia

Ante la crisis del régimen corrupto. Declaración CC del POSI

Sólo los trabajadores y sus organizaciones pueden abrir una salida democrática.

Los escándalos ha sido la gota de agua que ha derramado el vaso de la indignación social contra el régimen existente. El detonante hubiera podido ser otro, ha sido Gürtel-Bárcenas.

Rajoy y el PP lo niegan todo: es la peor forma de confesar que hay tanta podredumbre que prefieren callar. Se niegan a rendir cuentas de lo que han hecho mientras imponían el paro, la insoportable destrucción de miles de empleos cada día, la desnutrición, la falta de atención médica, la miseria…

Esto no va a salvar un gobierno que ya estaba muerto por el rechazo generalizado a sus recortes y ataques, que sólo se ha sostenido porque los dirigentes de los sindicatos y la izquierda oficial se negaban a recoger los gritos de dimisión que atronaban la calle desde julio. Ahora desde el embajador norteamericano a Rubalcaba señalan que la situación es insostenible.

Pero tampoco Rubalcaba quiere sacar consecuencias. Se resistía a pedir la dimisión y cuando la pide no reclama elecciones, quiere que los mismos corruptos del PP pongan a otro gobierno que continúe los recortes. Con ello allana el camino a que el FMI y la Unión Europea puedan poner directamente a uno de los suyos, como hicieron en Grecia o en Italia.

Tampoco Toxo quiere enterarse, dice que “si se demuestra, tiene que dimitir†. ¡Cómo si la reforma laboral y los recortes de derechos, servicios públicos, salarios, pensiones y libertades que perpetra este gobierno no justificaran por sí solos la exigencia de que dimita!

Cuando los trabajadores y pueblos necesitan que todo cambie, ellos no quieren dar una solución democrática a la crisis que ha estallado. Y así sólo la agravan.

El escándalo es sólo el detonante de una crisis de régimen

No es una crisis de gobierno. Afecta al Gobierno, a la Monarquía, al Tribunal de Cuentas, al Supremo (Dívar), a las autonomías, a las fuerzas “de orden público†, a los municipios…

Está reventando un régimen que se revela tapadera de la trama de poder que viene de la dictadura, ha contaminado las instituciones elegidas y se ha hinchado al socaire de las instituciones antidemocráticas de la Unión Europea. Todas las instituciones –empezando por la Casa Real– están cuestionadas y en crisis.

A fin de cuentas, la corrupción no es una desviación moral de algunos. Un poder que pisotea la voluntad popular, que destruye las condiciones de vida de todos los sectores de trabajadores, de todas las capas sociales, que pisotea los derechos de las nacionalidades, sólo puede basarse en un aparato de estado parasitario y equipos políticos sobornados. La Unión Europea (al servicio de las multinacionales), el FMI (y sus planes de ajuste), la Monarquía son la fuente de la corrupción.

El dilema de los de arriba

El mismo día que se publicaron las primeras notas de Bárcenas, el embajador de los Estados Unidos, el Sr. Solomont, hizo unas declaraciones en las que daba órdenes tajantes a las autoridades y las fuerzas políticas del Estado español:
- exige poner fin de inmediato a esta situación, de manera agresiva
- exige unidad “contra la corrupción†, es decir, que todas las fuerzas arropen al PP y sostengan el Estado
- exige unidad “para hacer frente a la crisis†. Es decir, el estallido producido no debe cuestionar para nada la continuidad del plan de ajuste, que sigan los recortes.

¿Cómo lograrlo?

En medio del nerviosismo de los gobiernos europeos y el asalto de los especuladores a la deuda, en Berlín Merkel apoyó a Rajoy, exigiéndole que continúe su política antiobrera. Mientras Rajoy dice que no pasa nada, ellos barajan febrilmente las posibles cartas: un gobierno de “unidad†, un gobierno “de técnicos†como en Italia, un pacto “de Estado†… Todas chocan con una dificultad: desde hace años, los trabajadores están en la calle, y su rebelión contra los recortes y ajustes la comparten las capas medias, los pueblos –particularmente el pueblo catalán– y sectores del aparato de Estado.

Los de arriba temen provocar el levantamiento social que el FMI y la UE han tratado de evitar flexibilizando los plazos de pago de la deuda. Pero todos ellos necesitan y buscan salir de ésta con un golpe mayúsculo a los trabajadores que les dé margen para maniobrar en la profunda crisis del capitalismo.

La agitación contra las organizaciones, contra los sindicatos (“todos son corruptos†) busca preparar condiciones para imponer una solución contra la clase obrera que los sectores más ultras del aparato de Estado plantean como una vuelta a los años de la dictadura.

El dilema de las organizaciones

El mandato de la mayoría trabajadora y popular es tan claro como el del embajador: este régimen podrido y antiobrero no debe continuar,

¡Fuera Rajoy, fuera todos los que aplican los planes de ajuste!

Los trabajadores, los jóvenes, se plantean: ¿no deberían Rubalcaba, Toxo, Méndez renunciar a su política de Pacto de Estado con el PP y la patronal? ¿No deberían propiciar la unidad de las organizaciones obreras y populares par acabar con los planes de la Troika y permitir la formación de un gobierno que anule los recortes y convoque elecciones a Cortes Constituyentes?

Hablamos de unas Cortes Constituyentes que instauren la democracia, o sea la República, basándose en la libre voluntad de los pueblos, ejerciendo el derecho de autodeterminación.

Si la mayoría trabajadora, en este momento crítico, sigue bloqueada a causa de la política de Pacto de Estado, se facilitaría que el capital imponga una salida que cueste más sacrificios y sufrimientos a los trabajadores y los pueblos.

¡Basta! Es la hora de los trabajadores y de los pueblos

El momento exige unir a todos los que desde hace un año vienen saliendo a las calles y plazas del país para detener la destrucción del empleo, la producción, los servicios públicos, los derechos de la juventud, de los trabajadores y de los pueblos.

Porque no puede haber una salida democrática sin empezar por acatar la voluntad popular, retirando todos los recortes, todos los planes de ajuste.

En los centros de trabajo, barrios y pueblos, en todas las organizaciones hay que exigir a los dirigentes la unidad, la más contundente movilización de trabajadores y pueblos para dar una salida democrática a esta crisis acabando con el poder de instituciones podridas. Es preciso apelar a la clase trabajadora, a la juventud, a los pueblos, para impedir que los banqueros, el embajador y los agentes de la Troica hagan pagar su crisis con nuevos y más graves desastres a la mayoría trabajadora y los pueblos.

¡Fuera el Gobierno y su política de recortes!

¡Abajo la dictadura de la Troika!

http://www.posicuarta.org



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