Esquerra Unida Els Verds Ajuntament d’Aldaia

Carta abierta a un/a joven rebelde. Si te lo han quitado todo, sólo puedes exigir una cosa: TODO. Javier Parra / @javier_parra

Estás jodido. Perteneces a una generación de jóvenes que están creciendo en una situación política, económica y social en la que un viejo régimen se desmorona y lo arrastra todo consigo. Los pobres son más pobres, los ricos son más ricos, y tu familia está empezando a tener dificultades – y probablemente ya las tenga – para dejarte un futuro al que deberías tener derecho por el mero hecho de ser un hombre o una mujer.

Quizá alguno de tus padres esté en paro, o quizá los dos. Probablemente hayas tenido que dejar de estudiar o ni siquiera puedes empezar a hacerlo porque tus padres no pueden pagarte los estudios, y seguramente nunca vas a cotizar los años suficientes como para poder jubilarte dignamente, si es que no te has muerto antes por una enfermedad totalmente curable pero cuyo tratamiento no puedes pagar.

La verdad es que estás jodido. Estás jodido pero tienes suerte. Tienes la suerte de estar creciendo con una generación de jóvenes que están aprendiendo a golpe de recorte, de porra y de amenaza como és y cómo funciona el maldito sistema que quiere hacer de tí un esclavo sin derechos y que a generaciones como la mía le vendieron como el más justo y próspero de los mundos que nos haría a todos libres, felices y ricos, en una mentira que la mayoría creyó y que aún los más inconscientes esperan recuperar sin darse cuenta de que también están más jodidos de lo que nunca habrían podido imaginar.

Tienes suerte. Tienes la suerte de estar viviendo el mayor proceso de concienciación política de una generación de españoles desde los años 20 del siglo pasado, y también protagonizando junto a cientos de miles de jóvenes un proceso revolucionario en las formas de entender la comunicación y la organización, y tienes a tu alcance más cantidad de información de la que pudieron tener los revolucionarios y estadistas en los siglos pasados.

En estas circunstancias, en las que se mezcla lo jodido y lo afortunado, tienes dos opciones. La primera es renunciar a cualquier esperanza de un futuro digno, olvidándote para siempre de tener una vida plena con un trabajo digno y con derechos, de jubilarte cuando aún puedes disfrutar de tu vida, de tener derecho a la vivienda, a la educación, a la sanidad y a la cultura, y en definitiva olvidándote de ser un hombre (o una mujer) para convertirte en un esclavo el resto de tu vida. Pero hay otra opción; la de pegar un puñetazo en la mesa, poner el grito en el cielo y decir a los miserables que ganan para que tu pierdas que pagarán todos y cada uno de los crímenes y abusos que han cometido.

En ese caso debes organizarte, no solo para protestar frente al poder establecido sino para tomar el poder en tus manos y para establecer un nuevo poder, porque tú formas parte de la generación que debe cambiarlo todo, también eso. Formas parte de una generación que no debe dejar piedra sobre piedra de un sistema inmundo, injusto, cruel y criminal que se levanta sobre la sangre y la explotación de millones de hombre y mujeres. Destruir ese sistema no es un acto de protesta, de sabotaje o de violencia incontrolada, sino un acto revolucionario organizado, popular, incluso pacífico (mientras no sea reprimido con violencia, claro) que sepa cuales son los objetivos y las bases sobre las que debe sustentarse el nuevo mundo: la justicia social, la libertad de no ser explotado ni sometido por otros hombres, la cultura, la planificación, el control de la economía, la educación, el bienestar, el futuro, el reparto de la riqueza…

Cuando al pueblo le han quitado todo sólo puede exigir una cosa, y debe hacerlo sin condiciones: todo. Absolutamente todo. Todo lo privatizado debe ser nacionalizado. Todos los culpables deben ser juzgados. Todo lo usurpado debe ser repuesto. Todos los derechos deben ser proclamados; los viejos y los que nunca existieron. La democracia debe impregnar cada aspecto de la vida pública, no sólo en la política sino en la economía. Los privatizadores deben ser expropiados y sus cómplices encarcelados.

Y recordando la primera y la última frase del Manifiesto que alumbró a la juventud del mundo, el comunismo, cada vez queda más patente que un espectro se vuelve a cernir sobre Europa, y contra este espectro se han conjurado en santa jauría todas las potencias de la vieja Europa. Tiemblen, si quieren, las clases gobernantes ante la perspectiva de una Revolución. El pueblo no tiene nada que perder, como no sea sus cadenas. Tiene, en cambio, un mundo entero que ganar.

http://www.paternaroja.es/2013/01/c...



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